La reelección de Napolitano
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
sábado 20 de abril de 2013, 21:51h
El 2013 se presenta para Italia como un año extraño, en el que, por primera vez en su historia, un papa dimite y un Presidente de la República es elegido por segunda vez. Acontecimientos únicos, difíciles de pronosticar. En materia política, la situación italiana sigue escapando a la lógica, complicando –y mucho- la labor de politólogos y analistas. ¿Quién podía imaginar tal suicidio del Partido Democrático? ¿Alguien auguraba que el Movimiento 5 Stelle (M5S) presentaría como Presidente de la República a un candidato tan de izquierda? Sobre todo si recordamos que en una entrevista de 2012, el candidato, el insigne jurista Stefano Rodotà, afirmaba que “Grillo en el Norte dice no conceder la ciudadanía a los inmigrantes, en el sur que la mafia es mejor que la clase política, por lo que vemos que el tejido de este movimiento es extremadamente peligroso” (cita literal). O ¿quién pensaba que Napolitano pudiera aceptar ser reelegido? Sobre todo si recordamos que hace menos de dos semanas afirmaba: “no me convencerán para quedarme. Mi elección no es la solución y estaría al límite del ridículo” (cita literal).
El caso del PD merece alguna línea más: después de cortejar a Grillo y a los grillini para formar Gobierno, ha decidido sorprendentemente pactar con Berlusconi la elección del candidato a Presidente de la República. Ha sido un fracaso. Era evidente desde el principio que se trataba de un suicido político, difícil de comprender y de explicar a gran parte del electorado de izquierda, sobre todo a aquellos que le habían votado creyendo en el cambio y en contra del sátrapa demonizado durante dos décadas. La actitud del PD en estos últimos tres días ha parecido incomprensible y enfermiza, demostrando la gran distancia existente entre el grupo dirigente y la base del partido. Asimismo, el PD ha demostrado escaso conocimiento de la historia política italiana: este mismo error -y algunos más- cometió el Partido Comunista italiano y el resultado fue su escisión y la pérdida del peso político de la izquierda italiana. Historia magistra vitae est…Demostrando, una vez más, su distancia de la realidad del país, el PD parece condenado a nuevas escisiones –tras un periodo de acusaciones y ataques personales que ya ha empezado- y, sobre todo, a “empujar” a parte de su electorado hacia el M5S. Un Movimiento que sigue mostrando sus límites (sobre todo cada vez que toman la palabra sus portavoces o “ciudadanos”), pero al que se le debe reconocer el mérito de haber propuesto una candidatura seria, una decisión políticamente inteligente. Si el PD y el PdL de Berlusconi (contento y exuberante, se ha pasado dos días contando chistes -¿verdes?- en el hemiciclo parlamentario) formasen un Governissimo (o Gobierno de Unidad Nacional), el fantasma del chanchullo se agrandaría dando la razón a Grillo, que capitalizaría electoralmente este desacierto.
Finalmente, la decisión de votar un Napolitano bis confirma que ha ganado la lógica de partido, el inmovilismo y la prorogatio de una situación cada vez más dramática. Italia ha pasado del “posible cambio” al “todo igual”, mostrándose una vez más como un país que no sabe ni quiere elegir. La casta política ha preferido elegir un Presidente-cuidador ya que es incapaz de funcionar por sí sola. Y mientras la Mussolini ha provocado, una vez más, vergüenza ajena, el pleno del Parlamento ha descartado a Prodi y a Rodotà, dos figuras muy validas y con un curriculum digno de ser respetadas. Quizás merezca la pena recordar la célebre frase de Massimo D’Azzeglio, “los más peligrosos enemigos de Italia son los mismos italianos”.
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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adonofriohotmailcom/9/9/17
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