El Real Madrid ganó 1-2 al Atlético de Madrid en un derbi gris, que se decidió por la pegada merengue y la escasez de claridad en ataque de los rojiblancos. Falcao abrió el marcador, culminando el empuje inicial colchonero pero Di María remontó el partido con un centro que rebotó en Juanfran en el primer acto, y un remate cruzado en el segundo acto. Mourinho aostó por un centro del campo peleón y el Atlético no supo materializar las largas posesiones. Los madridistas posponen el alirón blaugrana tras el empate de los catalanes en San Mamés y ensanchan su distancia con su rival capitalino en la lucha por el segundo puesto. Por Diego García
Un
Vicente Calderón hambriento de revancha acogió con lleno hasta la bandera -y mosaico faraónico- un derbi con múltiples connotaciones que elevaban la rivalidad tradicional entre el Atlético y el Real Madrid. El
empate, con doble remontada incluida, del
Barcelona en San Mamés, obligaba al Madrid a posponer el alirón catalán una jornada más y colocó al bloque colchonero en la situación idónea para acercarse al segundo puesto y al líder y, de paso, para sacudirse la nefasta racha que arrastra desde el 99.
Algo más de 13 años y 23 partidos sin morder a su máximo rival capitalino. Una travesía por el desierto de manual. La inesperada oportunidad de deshacer ese escarnio doméstico se configuró con la
abrumadora derrota de los merengues en Dortmund, que obligaba a Mourinho a reservar a sus mejores espadas en pos del sueño de la remontada continental. Además de la depresión consiguiente, los madridistas llegaban a la ribera del Manzanares con la sabiendo que una derrota aceleraba el entorchado liguero del Barça en el campo de su enemigo más íntimo. Hace doce meses, el Madrid asestaba un golpe muy duro a las opciones del equipo entrenador por Pep Guardiola de revalidad el título nacional tras amaestrar la fiereza del Atlético y ganar 1-4 en el Calderón. Este sábado, el panorama pintaba muy diferente.
Jose Mourinho, referente destacado de la intención madridista de luchar por golear al Dortmund el próximo martes sin encajar un gol y, con ello, reforzar el ansiado deseo de alzar la Décima,
dejó fuera de la batalla por la segunda plaza liguera a Ronaldo, Ramos y Coentrao, y sentó en el banquillo de inicio a Özil -el artista designado para obrar la remontada-, Xabi Alonso -el arquitecto del juego merengue- y Varane -nominado a actor revelación en Chamartín-.
Apostó por un once diseñado para entregar la posesión al Atlético y correr a la contra. Con Pepe y Khedira en la medular, Di María en un ala y Kaka para enganchar con Morata y Benzema.
Simeone, por su parte, no modificó la apuesta que ha solidificado el rendimiento colchonero en su coliseo y apostó un
once agresivo, intenso y que poblara el centro del campo de orden, sacrificando el desborde del "Cebolla" Rodríguez. El "Cholo" respetó su propuesta y apostó por juntar en el centro del campo la brega de Mario y Gabi y la capacidad llegadora de Koke y Raúl García. Falcao y Diego Costa seguirían siendo la referencia de las transiciones rojiblancas. Sin embargo, la variante introducida por Mourinho por la que entregaba la posesión al Atlético, añadía interés a la batalla por el partido en la medular.
Con la incógnita de comprobar como se maneja el Atlético cuando está obligado a llevar el ritmo del partido y construir jugadas en estático arrancaba un partido cuya hoja de ruta marcada mucha intensidad y presión del lado local y espera y contraataque del lado visitante.

El
Atlético abrió fuego de forma rotunda. En el minuto 3 de partido Koke ejecutó un lanzamiento de falta frontal que terminó despejando Diego López, pero en el rechace volvió el balón al centro del área meregnue y
Falcao no perdonó con un testarazo que hizo estallar la impotencia acumulada por la afición colchonera todo este tiempo. El Madrid salió a aguantar el chaparrón para tratar de crecer con el paso de los minutos y su plan se deshizo en el primer acercamiento del choque.
Lejos de reaccionar, un equipo sin cerebro que calme los ánimos locales con posesión de balón, las oportunidades siguieron llegando desde el empuje rojiblanco con un disparo desviado de Koke en el 7.
El actual campeón de Liga no conseguía hilvanar una jugada de combinación limpia y sus acompetidas se centraban en buscar un mano a mano de
Di María a banda cambiada y los balones que pudiera bajar Benzema.
Pero la pegada del conjunto blanco elevó su pericia para arrancar el empate de un dentro del extremo argentino que rebotó en Juanfran y se alojó en la meta a pesar de la estirada agónica de Courtois. Corría el minuto 12 y se restablecía el guión inicial con el Atlético dominando sin juego y el Madrid intercambiando salidas de balón de escasa precisión y gestos de inseguridad defensiva.
El empate inyectó intensidad al repliegue de los pupilos de Mou, pero en dos minutos cargaron a sus
stoppers de amarillas.
Pepe y Khedira vieron sendas cartulinas por ir con todo en balones divididos intrascendentes, acciones que condicionarían su rendimiento el resto del partido. Producto de una de esas infracciones llegó una falta frontal que
Falcao cabeceó desviado a pesar de encontrarse solo en la frontal del área pequeña.
Morata ejecutó la tímida réplica desde el pico del área, tras jugada individual, con un disparo blando que no inquietó al meta belga en el 21 del intenso primer tiempo.

El enfrentamiento se desarrollaba con las directrices tácticas funcionando a pleno rendimiento.
El Madrid no dudaba en aprovechar la alutra de su línea ofensiva e incrustaba a Pepe, Morata, Benzema y Kaka en el borde del área colchonera para sacar rendimiento el saque de Diego López.
Jugaba al "pelotazo". Los colchoneros, por su parte, empujaban y presionaban pero no se encontraban cómodos viéndose obligados a llegar a la portería visitante a través del toque y la combinación fluida. Dos disposiciones, aliñadas con
faltas continuas, que negaban espectáculo aunque el marcador ya reflejaba dos goles. Tan solo se atisbaba peligro a balón parado. Un nuevo saque de falta lateral de Koke generó inquietud en la zaga blanca tras el remate leve de Godín. Corría el minuto 31.
Pero la capacidad de generar peligro de la nada es una condición inherente al Real Madrid. En medio de la espesura provocada por un sin fin de imprecisiones y patadas,
Di María enganchó un balón, dribló a un rival, condujo con aceleración frenética la contra y cedió a
Benzema. Un fogonazo del argentino obligó a Courtois a salvar a su equipo tras ganar el mano a mano al delantero galo. A cinco minutos del descanso pudo llegar el 1-2 y remarcar el contraste entre lo reflejado en el marcador y lo desarrollado sobre el césped. Con esta acción se llegó al final de un primer acto demasiado intenso para los artistas que interpretaban la melodía.
La precisión y la imaginación brillaron por su ausencia para ceder su sitio a la brega y el miedo a perder. El segundo tiempo arrancó con un punto más de intensidad rojiblanca y
Falcao no llegó a rematar un centro de Diego Costa en la primera jugada. Minutos más tarde, en el 48 de partido,
Raúl García cabeceó a las manos de Diego López un centro de Filipe Luis. El Atlético y
Cholo Simeone repetir salida al campo para cambiar el esquema.
Gabi tuvo el desempate en el 55 tras una combinación en la frontal del área con Falcao y desajuste previo de Pepe -que prefirió fingir a guardar la posición-. El mediocentro colchonero resolió el mano a mano con Diego López enviando su intento muy desviado. Raúl García confirmó el empuje local con un chut cruzado que rozó el poste de la meta madridista.
Los pupilos de Mourinho achicaban balones como podían, desorientados ante un rival que doblaba su concentración.

Falcao no llegó a rematar un gran pase entre líneas de Diego Costa por la obstrucción de Essien dentro del área.
Mourinho percibió el rotundo cambio de paradigma y mando despojarse del chándal a Xabi Alonso, en pos de calmar el ritmo del partido con la receta de la posesión. Pero, al tiempo que el técnico luso daba las indicaciones al cerebro donostiarra,
Benzema cazó un balón en transición, dejó solo a Di María y el argentino cruzó su remate para que Courtois no pudiera hacer nada. El Madrid daba la vuelta al marcador en el minuto 63 exhibiendo la pegada que le caracteriza. Dos tiros a puerta, dos goles.
La reacción colchonera no se hizo esperar y
Diego Costa remató las manos de su tocayo madridista. Xabi Alonso sustituyó a Kaka minutos después y el ajedrez del partido volvía a cambiar, o eso pretendía el técnico luso, que apostó por anestesiar el tesón rojiblanco. Minutos después buscó taponar su perfil izquierdo colocando a
Varane en la banda, en el lugar de un castigado Essien. Morata culminó el punto de inflexión con un chat desde la frontal que atajó Courtois con tranquilidad. El Madrid amagaba con adelantar las líneas para ahogar el escaso juego fluido del Atlético. Simeone respondió con una apuesta decisiva por variar su guión y entregar a la velocidad de
Adrián la suerte colchonera en el partido. El "Cholo" arriesgaba su red de seguridad de la medular porque el marcador era muy adverso. Y confirmaba su entrega a tumba abierta en pos del empate quitando a Mario Suárez y apostando por la chispa del
"Cebolla" Rodríguez pegado a la cal.
Con el partido rompiendo el tejido de equilibrio que había censurado las llegadas a puerta se llegó al minuto 75. Mourinho reaccionó al movimiento de Simeone sacando del campo a un eficiente Di María e incluyendo a
Modric, un refuerzo más para retener la posesión o lanzar las contras ante los espacios que dejaba la espalda del centro del campo colchonero.
El Madrid descabezó su delantera confiando en la capacidad de retener el balón y en la inteligencia de Benzema para aferrarse a la pelota en busca del desahogo que necesitaba su replegado equipo. Pero el esquema no terminaba de funcionar y el Atlético encimó sin un ápice de desaliento.
Filipe tuvo el empate tras un gran pase entre líneas de Adrián pero el brasileño estrelló su volea en el lateral de la red madridista. Corría el minuto 85 y el partido agonizaba con un
Madrid dispuesto a olvidar la portería rival jugando en horizontal y un Atlético entregado al empate sin acierto combinativo ni claridad.El Atlético veía como se le escapaba una oportunidad de oro para romper la racha ante su enemigo íntimo con un cambio todavía por realizar.
Carvalho cortó un profundo balón de Koke al desmarque de Falcao tras un error garrafal de Pepe -que firmó otro partido discreto-, pero esa fue la última acción del partido.
El Madrid de menor nivel técnico que se recuerda en un derbi se llevó el botín del Calderón tras un partido gris. La impotencia goleadora del equipo local sentenció al bloque dirigido por Simeone, que se deja una buena ocasión de acabar segundo en esta Liga. El empate en Bilbao del Barça aseguraba que el alirón no era factible en el duelo madrileño y los merengues, con un despliegue muy discreto en lo que a juego ofensivo se refiere.