El “Silvagates”, la grabación que traicionó el chavismo
jueves 23 de mayo de 2013, 00:52h
Las divisiones y corruptelas en el seno del gobierno de Venezuela era un secreto a voces que pululaba en el ambiente, incluso cuando el fallecido presidente, Hugo Chávez, estaba en vida. Sin embargo, las hipótesis de tráfico de influencias, rivalidades, conspiraciones e incluso blanqueo de capitales con fondos del estado, quedaron confirmadas este lunes, cuando el diputado opositor Ismael García, divulgó una grabación progatonizada presuntamente por un conocido periodista afiliado al chavismo, Mario Silva, junto a un alto funcionario del G-2 cubano.
El audio de 55 minutos de duración se oye la voz, supuestamente, de Silva, destapando los trapos sucios que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no quiere que se vean y menos que “huelan” -sobre todo, en la era post Chávez. No en vano, tras el “destape” político, el Gobierno decidió interrumpir la rueda de prensa prevista tras la transmisión del “Silvagates”, con una cadena de radio y televisión nacional, protagonizada por un Nicolás Maduro desencajado y pálido como si hubiera visto un “espanto” en Miraflores.
Pese a que el presidente venezolano,- quien por cierto salió muy mal parado dentro de la grabación-, atribuye el hecho a un montaje “fascistoide” de la “derecha”, la ciudadanía no se traga la charlatanería del mandatario y menos el del protagonista de la grabación, que fue más allá y acusó al Mossad israelí del audio, para luego anunciar que abandonaba “indefinidamente” su espacio televisivo en la estatal Venezolana de Televisión.
Para añadir más curiosidades a este rocambolesco escándalo político, la Asamblea Nacional, presidida por Diosdado Cabello, no abrirá una investigación sobre la veracidad de la grabación. En otras palabras, el gobierno al cargo de Maduro, una vez más, queda en evidencia ante la opinión pública de su país y el de la comunidad internacional, por su incapacidad para demostrar y convalidar, la legitimidad que en teoría debería tener a raíz de las elecciones presidenciales del pasado 14 de abril.
Mientras el barco del chavismo comienza a llenarse de agua bajo el timón de Maduro, Henrique Capriles se fortalece como líder dentro y fuera Venezuela.