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ESTRENA 15 AÑOS Y UN DÍA TRAS SU ÉXITO EN MÁLAGA

Gracia Querejeta: “No sé si es el momento de autocriticarnos precisamente ahora que da igual lo que hagamos”

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
jueves 06 de junio de 2013, 16:25h
Actualizado el: 25 de diciembre de 2014, 18:23h
La cineasta Gracia Querejeta estrena este viernes su último trabajo para la gran pantalla: 15 años y un día, en la que se sirve de nuevo de la familia, las relaciones personales y el universo de lo cotidiano para proponer al espectador una reflexión agridulce. Inspirada en sus preocupaciones y miedos como madre de un adolescente, 15 años y un día se centra en un quinceañero, interpretado por el debutante –y brillante- Aarón Piper, enviado por su madre (Maribel Verdú) a vivir con su abuelo (Tito Valverde), un militar retirado estricto y disciplinario. Seis años después de la multipremiada Siete mesas de billar francés, Gracia Querejeta ha vuelto a hacerse con la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga con su nuevo trabajo, el primero sin su padre, Elías Querejeta, en la producción. Por Laura Crespo
Vuelve al Festival de Málaga y, de nuevo, regresa a casa con la Biznaga de Oro bajo el brazo. ¿Cómo se toma estos reconocimientos a su trabajo?
Pues muy bien. Ya que vas a concursar y ya que pasas el trago que supone ir a un festival, si te vas con algún premio, mucho mejor. Además de un reconocimiento, se supone que tiene que servir de plataforma para que la película sea un poco más conocida.

15 años y un día está dedicada a Elías Querejeta y es la primera de sus películas que no está co guionizada o producida por él. ¿Ha sido diferente enfrentarse a este proyecto sin su padre?
Claro que ha sido diferente. Yo estaba muy acostumbrada a su manera de trabajar y la forma de hacer las cosas de Tornasol Films es otra. También es cierto que como me he pasado tres años haciendo tele, estaba acostumbrada ya a otras formas de trabajo.

Aunque la película es un collage de temas y problemas cotidianos, uno de los que se ponen en primer plano es el de la difícil etapa de la adolescencia. ¿Ve diferente la adolescencia ahora que hace una o dos décadas?
Creo que sí. En mi época adolescente no ocurría esto que leemos hoy en titulares muy frecuentemente de que un adolescente ha pegado a su madre, a su padre o al profesor del colegio. Creo que estamos en unos niveles de agresividad y de permisividad intolerables. Hay profesores que se gastan todo el sueldo en el psiquiatra porque no pueden con la agresividad de sus alumnos. Creo que el ambiente es mucho más tenso ahora mismo.

Como madre, ¿cómo ha vivido la adolescencia de sus hijos?
Con preocupación, por eso he hecho esta película. No es que a mi hijo le haya pasado algo de lo que ocurre al personaje de Jon en 15 años y un día, pero yo sí estuve preocupada. Si vas viendo que se junta con lo mejorcito del lugar, esperas que, por favor, no le pase nada. Yo tuve que cambiar de colegio a mi hijo. No lo pasamos bien ni él ni yo pero ya pasó y ahora tampoco lo veo tan dramático.



Los protagonistas, productores y director de 15 años y un día.(Efe)


Como en casi todas sus películas, es su propio entorno y su propia vida la que le enciende la chispa de una nueva película…
Yo soy así. Me interesa hacer un cine que cuente cosas cercanas a lo que a mí me preocupa o cercanas a las preocupaciones de la gente que tengo alrededor. Me inspiro mucho en lo que me pasa. Hay otro tipo de cine que como espectadora me puede interesar mucho pero que no es el que haría como directora.

¿Cómo acaba cuando la película se estrena?
Liberada.

En el caso de 15 años y un día, ¿espera que también libere a otras madres que se acerquen a la película como espectadoras?
Estoy segura de que más de una madre se sentirá identificada y, no sé si le liberará, pero probablemente les dé un chispazo de luz.

La crítica coincide en el desenlace amable y positivo de la película. ¿Necesitamos más ‘happy ends’ con los tiempos que corren?
Creo que más o menos todas mis películas son así, acaban más o menos con un poquito de esperanza. Meto a los personajes en unos conflictos tan gordos que también me gusta rescatarles de alguna manera.

Volviendo al tema central de la película, en esos momentos de efervescencia en el desarrollo de los chicos, ¿cuál es el equilibrio de responsabilidad entre los padres y los centros educativos?
La responsabilidad principal es de los padres siempre. Luego podemos pedir al colegio que contribuya a la educación de nuestros hijos, pero la responsabilidad es de los padres.

La educación en España está ahora mismo en un momento de cambio y crispación. ¿Hacia dónde vamos?
Hacia el caos. En temas de educación no podemos estar dando bandazos de un lado para otro según el Gobierno que esté en el poder en cada momento. Debería existir un gran pacto por la educación y dejar las cosas más o menos asentadas porque tenemos un índice de fracaso escolar de los más altos de Europa. No tiene ningún sentido que por pertenecer a partidos distintos se tenga una concepción tan diferente de lo que debe ser la educación básica de un niño, como no tiene ningún sentido ahora mismo que la religión sea una asignatura puntuable. Ni la gente del PP lo entiende. No es una cuestión de ser de derechas o de izquierdas, es que no es de sentido común que la religión católica sea lo mismo que las matemáticas o que la lengua. La religión es una opción personal y privada.

Ha escrito una escena para esta película en la que dos chicos de 15 años caminan por la playa y se preguntan mutuamente qué quieren ser de mayores para darse la misma respuesta: “nada”. ¿Ve mucha desmotivación?
En general, los adolescentes, salvo que sea algo muy vocacional, no saben qué quieren hacer en la vida. Pero a eso se suma el panorama que están viendo ahora ellos de tantísimo paro, en familias donde lo que reina es la desesperanza. ¿Qué esperanza podemos darles para el futuro si lo único que ven es gente preocupada a su alrededor? Así es muy difícil querer ser algo.



Gracia Querejeta recoge la Biznaga de Oro del Festival de Málaga de manos del actor Lluís Homar. (Efe)


Es cierto que los adolescentes no dejan de oír hablar de la crisis pero, ¿cree que entienden lo que está pasando, que conocen sus implicaciones?
Habrá de todo, pero creo que los que son medianamente listos claro que saben. Antes, cuando se elegía una carrera para estudiar se miraba las salidas que tenía. Ahora, parece que ya nada tiene salida.

¿Y qué va a resultar de aquí a diez años de todo esto: la generación más concienciada con los problemas económicos, políticos y sociales o la más pasota y desmotivada?
Creo que la gente concienciada ahora mismo es gente más mayor. Los adolescentes están totalmente desmotivados, esa es mi impresión.

Han pasado seis años desde el estreno de su anterior película, Siente mesas de billar francés, y esta. ¿Ha notado las diferencias entre una y otra a la hora de buscar financiación, rodar, pagar a actores, estrenar…?
Muchas. No tiene nada que ver. Ahora mismo, las cadenas de televisión no quieren entrar en muchos tipos de cine. Siete mesas se hizo con Antena 3, en coproducción y con la compra de derechos de antena. Hoy en día eso no sería viable. Hoy no podría hacer una película como Siete mesas de billar francés. Tampoco podría hacer con las condiciones actuales Cuando vuelvas a mi lado. He tenido la suerte de vivir una época del cine español en la que se podían escribir las películas que realmente querías y después hacerlas. Hoy en día, lo raro, es poder hacer una peli, la que sea.

¿Se le han quedado, entonces, muchos proyectos en el cajón en estos años?
De momento sí, alguno. Me he refugiado en la tele para esperar a que pase el chaparrón.

En más de una ocasión ha dicho que ve muy sano hacer autocrítica. Cuando se habla de la situación del cine español, se alude al IVA y a las descargas ilegales, que desde luego afectan, y mucho, a la industria. Pero, ¿qué es necesario cambiar desde dentro?
Creo que todos nos planteamos hasta qué punto tenemos conexión con el público y si hacemos películas que le puedan interesar a la gente. Pero es que ahora mismo el panorama está tan raro que creo que la gente tiene muy poco interés en ir al cine por la preocupación que siente por otras cosas. Está todo muy enrarecido. No sé si es el momento de autocriticarnos ahora precisamente porque es que da igual lo que hagamos. Las películas no las ven, ni las buenas, ni las malas, ni las mejores. Las ven muy poco.

Como ya lo hizo en Siete mesas de billar francés, cuenta con Maribel Verdú para 15 años y un día y volverá a llamarla, según ha dicho, para su próximo proyecto, Felices 140, cuando pueda ponerse en marcha. ¿Es Verdú una chica Querejeta?
Si nos dejan seguir haciendo cine, a lo mejor. Estamos intentando arrancar Felices 140, pero está todo muy difícil ahora.
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