Desde su caseta en la Feria del Libro de Madrid, la número 256, La Buena Vida sigue cumpliendo con la misión del buen librero: acompañar a los lectores, aconsejándoles en la medida en que así lo requieran, en ese apasionante momento de elegir la próxima lectura que los introducirá en un mundo nuevo.
Gonzalo Moreno, que lleva en
La Buena Vida-Café del Libro cinco años y tres meses, es decir, desde el primer día en que abrió sus puertas este espacio literario creado por Jesús Trueba en el número 10 de la céntrica calle de Vergara, recibe a El Imparcial nada más abrir a las seis, como cada tarde, su caseta en la Feria, y charla con nosotros mientras sigue atendiendo a los lectores que se acercan continuamente a escudriñar las distintas ofertas. Es lo primero que comentamos con él: la importante afluencia de gente que este año, a diferencia del pasado, está acudiendo a las casetas de
El Retiro. “La sensación general es muy buena, es verdad”, nos confirma, “Este primer fin de semana ha venido mucha gente e, incluso un miércoles como hoy, se nota que hay más personas”. Y lo más importante, también nos asegura que se está vendiendo más. “En todo caso, hay un público de feria”, asegura, “tenemos clientes, por ejemplo, que vienen a nuestra caseta durante la feria y compran libros para varios meses, incluso para todo el año, hasta la próxima edición”.
Es la cuarta vez que La Buena Vida está presente en la
Feria del Libro de Madrid y aparte de sus clientes habituales - no sólo los del barrio de Palacio que acuden a pasar un rato agradable tomando un café mientras buscan con calma y consejo un nuevo libro que llevarse a casa -, en El Retiro se han hecho ya, como decía Gonzalo, con otros fieles que se dirigen a su caseta. “Se ve que hay mucha tradición, muchas familias con los niños y gente que viene sin falta todos los años. Y ya tenemos clientes que vienen un año después porque las recomendaciones que les hicimos el anterior fueron bien y se fían de los nuevos libros que ahora les recomendemos. Vienen para darte las gracias por el libro que le recomendaste y para que les recomiendes otros”. Le preguntamos si no le parece que eso es algo que, fuera de las ferias, ya se ha perdido en gran medida porque, al final, mucha gente compra los mismos libros, los que aparecen entre los más leídos en los estantes de algunas grandes superficies, donde no hay nadie para recomendarte una lectura o guiarte según las preferencias de cada uno. Sin embargo, en opinión de Gonzalo, hay público de ambas clases, el que va directamente a los best-seller y quien, al contrario, busca el consejo de un librero que le hable de las novedades. “Mucha gente, por ejemplo, viene ya de casa con la lista de libros, aunque es cierto que durante el fin de semana hay más picoteo, la gente se entretiene en buscar un poco más. En general, el fin de semana se acaba vendiendo más best seller que entresemana”.

Con independencia de estos días en la Feria, La Buena Vida continúa con nuevos proyectos, que, como en el caso de la librería de la Filmoteca, ya son realidad. “La
librería que había en la Filmoteca se quedó vacía y como nosotros tenemos mucha vinculación con el cine, decidimos que, ya que existía la posibilidad, había que cogerla. Se trata de un proyecto bonito, aunque no sabemos qué rentabilidad puede tener dedicarse sólo al libro del cine, que es un poco complicado teniendo en cuenta, además, como está todo en el sector. Son libros muy específicos, ensayos, dirigidos a eruditos del cine, aunque nosotros pretendemos abrir un poquito la oferta para mostrar la relación de la literatura con el cine. Vamos a tener una relación entre La Buena Vida Filmoteca y la Buena Vida Literaria, la idea es un poco crear eso. Ser un referente en cuanto a librerías de cine, pero también con un marcado carácter literario”.
Hablamos asimismo con Gonzalo de la
iniciativa teatral llevada a cabo en el interior de la librería, cuyo éxito ha sido tan notable que se han programado dos nuevas sesiones “de propina” los días 7 y 14 de junio, para las cuales ya se han agotado las entradas. Se trata de la obra titulada “Días como estos”, adaptada al lugar en el que se desarrolla la acción, es decir, la librería, y que ha sido representada desde octubre del pasado año para más de 3.000 espectadores en sesiones de 40-45 personas. “Era un proyecto que estaban haciendo pensando en la librería, está hecho ex profeso para la librería, que es otro personaje más de la obra. Nos gustó la idea, el formato, y ahí la hemos tenido durante toda la temporada. A raíz de ello nos ha conocido más gente que ha venido a ver la obra, pero, en realidad, no somos un espacio habilitado para ello, así que ya veremos si continuamos con la experiencia. Esta obra ha terminado con el capítulo 4, que es el cierre de la serie, pero nuestra idea es la de seguir siempre haciendo actividades. Es lo que nos crea ilusión, lo que hace que haya movimiento en la librería y nos sigamos dando a conocer”.

“La Feria también sirve un poco para ello, para que más gente conozca la librería”, añade Gonzalo. “De hecho, uno de los pilares de la Feria es llegar cada vez a más lectores”. En todo caso, lo que primero llama la atención en su caseta es la gran oferta de títulos, muy distintos entre sí. “Nosotros hemos traído mucho fondo”, afirma Gonzalo, “Es verdad que hay casetas que apuestan por menos títulos, pero como siempre te vas encaprichando de algún libro, luego te apetece mostrarlo, son libros un poco más desconocidos, más particulares. Obviamente, también traemos el best-seller porque lo que importa es que la gente lea. Preferiría que leyesen, a lo mejor, otras cosas que a mí me puedan gustar más, pero eso va en gustos y no creo que haya que entrar a juzgar”. Por otra parte, nos dice: “Están saliendo muchos
autores jóvenes por quienes están apostando cada vez más editoriales y la labor de la librería es también intentar darles cabida. Lo mejor en La Buena Vida es que nos hemos hecho con una clientela muy literaria, gente que lee vorazmente. Tengo clientes que leen, de lejos, muchísimo más que yo. Con ello, además, se enriquece la librería porque hay mucha conversación, intercambio de opinión y recomendaciones mutuas. En lo que más nos fijamos es en el cuidado de la literatura, en que los libros sean buenos”.
Para finalizar, le pedimos que nos recomiende un libro.
“Cada libro tiene su lector”, afirma, “Por eso, primero pregunto al lector qué tipo de literatura le gusta. Y, por supuesto, no puedo recomendar libros que yo no le he leído”. En un instante, nos enseña cuatro títulos de los que, con la pasión por los libros que siempre desprende Gonzalo, nos cuenta en pocas palabras – no hacen falta más – por qué recomienda leerlos. Se trata de “Ciudad abierta” de Teju Cote (Editorial Acantilado); “Los Bosnios” de Velibor Colic (Periférica); “No saldré de este mundo vivo” de Steve Earle (El Aleph) y “La última película”, escrito por Larry Mc Murtry y editado por Gallo Nero. Estas son algunas de sus recomendaciones. Por supuesto, tiene muchísimas más. La nuestra es que se acerquen en persona a ver a Gonzalo para que, teniendo en cuenta sus gustos, les proponga una lectura. Seguro que volverán.