El vuelo de Evo Morales
sábado 06 de julio de 2013, 01:02h
Los estados miembros de UNASUR celebraban ayer en Bolivia un acto en favor de su presidente, Evo Morales. Lo hacían tras el deplorable incidente que supuso la retención del avión presidencial boliviano en el aeropuerto de Viena, ante la sospecha de que en su interior pudiera ir Edward Snowden. Las declaraciones de los presidentes de Ecuador, Argentina y Venezuela sobre una “conspiración imperialista” se retratan por sí mismas. El verbo grueso y vacío de los Maduro, Kirchner y Correa es algo desgraciadamente habitual en la escena política iberoamericana.
Por otra parte, el trato dispensado a Evo Morales en su calidad de presidente de Bolivia es de todo punto inaceptable. Europa ha ofrecido una deplorable imagen, paradigma de cómo no debe actuarse. Y el pretexto de escudarse en la abrumadora y desmedida exigencia de las autoridades norteamericanas, no es un eximente. Es un agravante: para los EE.UU. y para la UE. Si algo similar le hubiese sucedido a un presidente europeo en suelo iberoamericano, las muestras de repulsa por parte de todas las cancillerías de la UE no se habrían hecho esperar. Y, por descontado, una cosa así sería impensable para el avión de Putin o el Air Force One de Obama. Es, en todo caso, un tic colonialista e impresentable –además de una violación del derecho internacional- que merece las disculpas de los países involucrados. La política de Evo Morales nada tiene que ver con el respeto que merece la autoridad que representa como máximo mandatario de un país soberano.