Rubalcaba tiene un problema en Cataluña y todos nosotros con el PSOE
domingo 14 de julio de 2013, 08:34h
El Comité Federal del PSOE celebrado ayer sábado escenificaba la ruptura más que de facto con el PSC. Nadie cree el intento de Ferraz de vender la creación de un “comité permanente de coordinación política” entre PSC y PSOE como una iniciativa más para unir que para separar. Resulta decepcionante ver cómo el socialismo catalán sigue empeñado en jugar a ser nacionalista, ignorando los pésimos resultados que ello le ha ocasionado. Su militancia sigue huérfana de proyecto y el resto de compañeros de España, sin saber muy bien a qué atenerse.
Unos compañeros que, caso de producirse la consulta “decisoria”, deberían estar también llamados a decidir. La Constitución es bien clara a este respecto: la soberanía nacional reside en el pueblo español. Y lo que pueda acontecer en una parte de su territorio interesa al conjunto. Si Pere Navarro pretende seguir adelante con el “derecho a decidir”, que sepa que dicho derecho es aplicable no sólo a los catalanes, sino al resto de españoles. Y, por supuesto que se puede cambiar el sujeto de soberanía –que es, en realidad, lo que se está exigiendo- pero, para hacerlo, hay que cumplir las reglas que establece la Constitución, la primera de las cuales es que todos los ciudadanos españoles, y no sólo una parte, están llamados a decidir. Es asombroso que un partido internacionalista y de ciudadanos –que no de territorios- como debiera ser el PSOE no proclame estas verdades elementales de su propio credo.
Cobran cada vez más fuerza las voces en el seno del partido que piden una refundación en Cataluña bajo las siglas del PSOE. Pese a su complejidad, parece lo más sensato. Ernest Maragall hizo un ejercicio de coherencia abandonando el PSC para crear una formación de corte secesionista. Ya hay un lugar donde los Pere Navarro, Montserrat Tura y José Zaragoza de turno pueden ver colmadas sus aspiraciones. Harían un gran servicio al electorado catalán de izquierda y no nacionalista, huérfano de representación. Más le vale a Rubalcaba tomar cartas en un asunto que cada día se enquista más.