El FMI nos felicita y anima a perseverar, pero nos saca los colores
miércoles 07 de agosto de 2013, 00:48h
Tres informes del Fondo Monetario Internacional repasaban recientemente el estado de la economía española, señalando los avances hechos hasta el momento por el gobierno, las tareas que aún quedan por hacer y la previsión de la evolución probable en los años futuros. Esta última, nos trae pésimas noticias. Un crecimiento que no llega hasta 2015, una tasa de paro que no cae del 26 por ciento hasta 2018 y el incumplimiento sistemático del objetivo del 3 por ciento hasta, también, el año 2018. Pero estas previsiones sólo se deben entender teniendo en cuenta que se hacen con la previsión de que el gobierno no va a adoptar medidas adicionales. De modo que la realidad será algo más amable de lo expresado en el informe del FMI.
En el capítulo de prescripciones, todas iban encaminadas a animar al gobierno en proseguir, acelerar o profundizar en las políticas que ya ha puesto en práctica. Es, por tanto, a un tiempo un espaldarazo y un tirón de orejas, pero no una enmienda a la política del Gobierno. Este martes hemos conocido el contenido de un anexo a los informes, que ha creado cierta polémica. Se trata de una provisión en la que recomienda al Gobierno intervenir a las Comunidades Autónomas que se desvíen en los objetivos de déficit finados por el Ejecutivo.
Es difícil ver dónde está la polémica. Una llamada a que el Gobierno cumpla la ley, en principio, no debería llevar a nadie a arquear sus cejas. No sólo entra dentro de lo razonable, sino que la Ley de Estabilidad Presupuestaria sólo tiene sentido si se cumple. Si ha de parecer algo esta mención es que resulta vergonzoso que el Gobierno tenga que oír que no cumple con sus propias normas. El problema es que el ministro de Hacienda, y el propio Presidente, le han dado más margen al juego político que a la interpretación estricta de la ley, lo cual nos aleja no ya de los objetivos de déficit sino de la consideración de un Estado de Derecho digno de tal nombre.