CRÓNICA RELIGIOSA
Hablar sin desgana
sábado 10 de agosto de 2013, 18:20h
En el periplo vacacional siempre asisto a la Eucaristía en diferentes localidades y templos. Me mueve sobre todo el conocer a sacerdotes y párrocos, que como indicaba en la pasada semana, creo que están haciendo una gran labor pastoral. Pero también acudo porque quiero saber cómo hablan los curas en las homilías. Y aquí, en la mayoría de las ocasiones constato que el discurso que pronuncian es un puro trámite, bien por cansancio del oficiante o por poca preparación de la homilía. Es cierto que muchos sacerdotes tienen varias celebraciones en el mismo día y en lugares distante unos de otros. También es conocido que hay curas que disfrutan de vacaciones merecidas y que se dirigen al párroco del lugar para que les facilite la celebración de la Eucaristía. Curas que no conocen los problemas de la zona y que incluso-sucedió la semana pasada-el oficiante tuvo que preguntar a un joven que actuaba de monaguillo: “cómo se llama el obispo”. Por eso no estaría de más que hicieran un esfuerzo, y como me decía hace unos años un importante arzobispo español, “hablaran con claridad”. “Cuando yo era obispo de mi diócesis-me comentaba entonces- asistía a la Misa en muchos templos y me colocaba en las últimas filas para oír las homilías de mis sacerdotes, y la verdad no me gustaban mucho”.
Hay que hablar claro y sin desgana de hechos, por ejemplo, de la Iglesia y sus instituciones, como por ejemplo la celebración el pasado jueves del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, con un protagonismo importante de Cáritas Española y de Manos Unidas. La primera trabaja desde hace años en todo el mundo para proteger los derechos y los territorios de los pueblos indígenas más vulnerables, respetando sus identidades culturales, sociales y espirituales y preservando el medio ambiente que les rodea. Proyectos en Ecuador, Brasil, Birmania, Camboya, Guatemala, Colombia y Bangladesh en ámbitos de la salud, la educación y el desarrollo rural. Manos Unidas, por su parte, y con motivo de esta jornada ha denunciado las agresiones y atropellos de derechos que millares de personas sufren en el mundo, prestando especial atención a la situación que se vive en el continente americano. Manos Unidas se ha hecho eco de las reivindicaciones de diferentes etnias indígenas a lo largo del mundo reclamando su derecho a formar parte de la sociedad desde el respeto a sus diferentes culturas y tradiciones.
Este Día Internacional se estableció en 1994 y se proclamó un Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo que finalizó en 2004. Entonces se decidió la necesidad de un Segundo Decenio (2004-2014) Internacional con el tema "Un decenio para la acción y la dignidad".
En 2013 el tema elegido por Naciones Unidas para este Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo es "Pueblos indígenas construyendo alianzas: En honor a los tratados, acuerdos, y otros arreglos constructivos" .Hace tan sólo unos días, en la visita del Papa FRANCISCO a Brasil, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, se ponía de nuevo de actualidad el contenido del conocido como “Documento de Aparecida”. Tal y como recoge este Documento, contemplar los rostros de quienes sufren es contemplar "a las comunidades indígenas, que, en muchas ocasiones, no son tratadas con dignidad e igualdad de condiciones". Algunas comunidades indígenas se encuentran fuera de sus tierras porque éstas han sido invadidas y degradadas. Desde la Iglesia y a través de Cáritas Española y Manos Unidas, "acompañamos a los pueblos indígenas y originarios en el fortalecimiento de sus identidades y organizaciones propias, la defensa del territorio, una educación intercultural bilingüe y la defensa de sus derechos. Nos comprometemos también a crear conciencia en la sociedad acerca de la realidad indígena y sus valores, a través de los medios de comunicación social y otros espacios de opinión".
Algún sacerdote tendría materia para hablar de esto en alguna de sus homilías.