Las presiones de 'Il Cavaliere'
martes 27 de agosto de 2013, 07:54h
Desde que la Corte Suprema emitió una condena en firme contra Silvio Berlusconi, éste no ha dejado de maniobrar y presionar para conseguir, sea como sea, su continuación en la política. Aun a costa de perjudicar enormemente a su propio país haciendo que su precaria estabilidad gubernativa salte en pedazos. Ahora, cada vez más cercana la posibilidad de que finalmente sea expulsado del Parlamento, el partido de “Il Cavaliere” ha lanzado poco menos que un chantaje para que su cuestionado líder no se vea en ese brete, del que el único responsable es el propio Berlusconi. El Partido del Pueblo de la Libertad (PDL) ha puesto sobre la mesa un órdago, amenazando con romper la coalición con el Partido Democrático (PD) si no se otorga a Berlusconi una suerte de indulto para que pueda continuar en el Parlamento.
Ante semejante ultimátum, el Partido Democrático ha reaccionado de manera correcta, advirtiendo que no cederá a tan inadmisible pretensión. Guglielmo Epifani, secretario general del PD, ha sido claro, asegurando que su partido respetará la ley, y recordando que si se atentan contra la división de poderes “nos convertimos en una republica bananera”. En la misma línea, se ha pronunciado el propio Enrico Letta, actual primer ministro, quien, rechaza taxativamente las presiones de sus socios del PDL.
Sin duda, los dirigentes del Partido Democrático están siguiendo un criterio sensato y responsable. Provocar en estos momentos una crisis de Gobierno, que incluso podría llevar a la necesidad de nuevas elecciones, no sería precisamente lo mejor para Italia, donde hay ciertas señales de recuperación económica. Es de esperar que se imponga la cordura y prevalezca el interés y bien de todos frente a las acometidas de un personaje como Silvio Berlusconi, que parece creerse hasta por encima de la ley. Si bien cuando entró en política despertó ciertas esperanzas, quizás un tanto ingenuas, la realidad las ha defraudado con creces. Y las presiones que ahora realiza demuestran que únicamente le sigue importando su propia persona antes que su país. La “prioridad” y el interés del país no pueden girar en torno a los problemas de Berlusconi, arrinconando los del país. Italia necesita emprender el camino de las reformas, contando con un Ejecutivo fuerte que gobierne en interés del país. La recuperación político-económica de Italia pasa por contar con un Gobierno estable, laborioso y que no sea rehén de los intereses de un hombre.