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tras 502 años

Benedicto XVI agradece a la Guardia Suiza su labor y dedicación

lunes 05 de mayo de 2008, 20:23h
Benedicto XVI hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió este lunes en la Sala Clementina del Palacio Apostólico a los miembros del "Ejército del Papa", el más pequeño del mundo, con motivo del juramento, mañana, de 33 nuevos reclutas, así como a los familiares de los nuevos alabarderos.

El Obispo de Roma recordó que hace dos años este cuerpo pontificio celebró sus 500 años y tras subrayar que está destinado a vigilar la seguridad del Pontífice destacó que en estos quinientos años ha permanecido intacto el espíritu de fe que empuja a los muchachos suizos a abandonar su tierra para servir al Papa en Roma.

"Vuestros históricos uniformes hablan a los fieles y a los turistas de todo el mundo que no cambia vuestro compromiso de servir a Dios al servir al siervo de sus siervos", agregó el Papa.

El Papa animó a los nuevos alabarderos, que mañana jurarán, a ser "abiertos, sencillos y leales" y que sepan apreciar "también las diferencias de personalidad y de carácter" que hay entre ellos, "ya que bajo el uniforme cada uno es una persona".

La Guardia Suiza, añadió el Papa, es una "escuela de vida" y durante la experiencia en el Vaticano, precisó, "muchos han podido descubrir la propia vocación: el matrimonio cristiano, el sacerdocio o la vida consagrada".

"Os agradezco a todos la generosidad y la dedicación con la trabajáis al servicio del Papa", concluyó el Pontífice.

La Guardia Suiza está compuesto por 110 miembros, todos hombres, ya que a las mujeres les está impedido pertenecer.

Fue creada hace cinco siglos, cuando el Papa Julio II, en 1506, negoció con algunos cantones helvéticos el envío de voluntarios para formar un contingente estable en Roma, como guardia personal y de su residencia.

Fue diezmada en 1527 tras el "Sacco di Roma", o saqueo al que las tropas del emperador Carlos V sometieron al Vaticano para dar a Clemente VI "un escarmiento" por su política pro francesa.

El Pontífice se salvó al refugiarse en el castillo Sant'Angelo, pero 147 guardias perecieron en su defensa.

Pablo III volvió a formarla en 1548 con un efectivo de 225 hombres, uno de cuyos destacamentos fue enviado por Pío V a combatir contra los turcos en Lepanto, donde consiguieron arrebatar dos banderas enemigas.

Disuelta por Pío VI antes de irse al exilio en 1798 y forzado a ello por Napoleón Bonaparte, Pío VII volvió a formarla en 1801 pero con sólo 64 soldados. León XII lo aumentó a 200 en 1824.

Los soldados de la Guardia papal deben ser oriundos de algún cantón suizo, católicos, solteros en el momento de su incorporación al servicio, tener entre 20 y 30 años y con una altura mínima de 1,74 metros.

La duración mínima de servicio es de dos años y el sueldo mensual que reciben está alrededor de mil euros, aparte de los gastos de alojamiento, manutención y asistencia médica, que son por cuenta de la Santa Sede.

Encargados de la seguridad del Pontífice y de la vigilancia de la Ciudad del Vaticano, el uniforme multicolor que visten en las ocasiones de gala se remonta a los tiempos de Miguel Ángel, aunque fue creado en 1915.

La imagen de la Guardia Suiza se vio empañada en 1998 cuando el cabo Cedric Tornay, de 23 años, asesinó al entonces comandante Alois Estermann y a su esposa antes de suicidarse.

Como es tradición, cada seis de mayo se conmemora en el Vaticano aquel mismo día de 1527 cuando durante el "Saqueo de Roma" murieron 147 guardias suizas por defender al papa Clemente VII. En esta jornada se celebra el juramento de los nuevos reclutas.