"No nos queda nada más que alzar la voz" o "lo que ha ocurrido evidencia una falta de crédito del sistema". Las víctimas del terrorismo caen en el desánimo y la desconfianza una vez confirmada la peor de sus previsiones. Apuntan a la política y a la justicia. EL IMPARCIAL ha hablado con uno de los heridos por la acción de Inés del Río que, al igual que un representante policial, pone el foco también sobre los "delincuentes comunes" que saldrán a la calle.
Alfonso Sánchez es víctima directa de
Inés del Río, puesta en libertad esta semana tras la determinación de Estrasburgo. Tenía 19 años, era 1985, cuando el coche bomba hacía explosión en la Plaza República Argentina, en Madrid. Él viajaba en el microbús junto a 15 guardias civiles más. Aún sufre y seguirá sufriendo de por vida secuelas físicas. Siente "impotencia", confiesa a EL IMPARCIAL. Acudirá a la concentración en Colón.

'Justicia para un final con vencedores y vencidos' es el lema que encabezará la protesta, promovida por la
Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Allí estará finalmente el Partido Popular, o al menos algunas de sus cabezas visibles, no así, en principio, miembro alguno del Gobierno. Alfonso no descarta que pudieran estar integrantes de otras formaciones, siempre a título individual. En todo caso, y como también opina otro de los protagonistas, su enfado con la política es notable, sea cual sea su representación el domingo.
José María Benito es portavoz del
Sindicato Unificado de Policía (SUP). "Todos los gobiernos han utilizado el terrorismo como arma arrojadiza –denuncia- porque no supone gran desgaste". A su parecer, "se podría haber hecho algo más" para evitar el fin de la doctrina Parot. Además, recuerda, es "improbable" que un etarra vuelva a asesinar, pero no puede decirse lo mismo de un violador que queda en la calle. La culpa, añade, de los ejecutivos de Zapatero, que "inició la negociación", y de Rajoy, que "ha seguido a rajatabla esa política".

Alfonso también alude a los "delincuentes comunes" que saldrán de las cárceles y reparte todavía más las responsabilidades: "Lo que ha ocurrido evidencia una falta de crédito del sistema". No le gustó nada cómo la
Audiencia Nacional actuó "veladamente" con agilidad tras conocer la resolución del "tribunal de derechos inhumanos". Menos, agrega, "a sabiendas de la celeridad de la justicia en España". Emplea términos como "traición" y "rabia" e insiste en que "la política ha mirado hacia otro lado" en todo este proceso.
Y ahora, ¿qué?, pregunta este periódico. "No nos queda nada más que alzar la voz", lamenta.