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Crítica de cine

[i]Grand Piano[/i]: “Si fallas una nota, te mato”

domingo 27 de octubre de 2013, 11:35h
Dirigida por Eugenio Mira, Grand Piano es una producción española con reparto internacional, encabezado por Elijah Wood en el papel del pianista a quien un desconocido amenaza con matar si falla alguna nota durante un concierto.
Se trata, además, de un concierto muy especial, así como mediático, porque supone el regreso a los escenarios del pianista Tom Selznick cinco años después de que tuviera que retirarse aquejado de miedo escénico a raíz de haber fallado varias notas en su último concierto. A ello se añade que su esposa, interpretada por Kerry Bishé, es una famosa actriz de Hollywood a la que siguen a todas partes las cámaras y, por lo tanto, también a su marido caído en desgracia. Por ello, la presión que sufre el pianista los minutos anteriores a salir a escena, para tocar un exclusivo piano que pertenecía a su maestro fallecido unos años antes, es máxima. El joven y prestigioso pianista ignora, en todo caso, que durante el concierto le aguarda muchísima más tensión: sin dejar de interpretar – porque si se mueve o pide ayuda será su mujer quien reciba un disparo - tendrá que averiguar por qué quieren matarle. Y quién se esconde en las sombras del teatro apuntándole con un arma. El guión escrito por el norteamericano Damian Chazelle, por el que enseguida se interesaron varias productoras y con el que se hicieron finalmente los productores Adrián Guerra y Rodrigo Cortés (Nostromo), pone a Selznick en el punto de mira, literalmente, de un asesino que ha escrito en la partitura que matará al pianista en el momento en el que falle una nota.

El joven actor norteamericano Elijah Wood, que no es la primera vez que trabaja en España, consigue transmitir la original incredulidad de un pianista en pleno concierto cuando lee la amenaza escrita en rojo entre los pentagramas y transformarla después en un genuino pánico que, en todo caso, le ayudará a sobreponerse, podríamos decir que a olvidarse, de ese otro miedo, el escénico. Después de comprobar que la amenaza es real, Selznick no tendrá más remedio que olvidar todo lo demás para concentrarse en no fallar ninguna nota mientras intenta salvar su vida y la de su famosísima esposa. Sin embargo, a medida que avanza la acción, su interpretación empieza a perder fuerza de manera paulatina, como la pierde, en realidad, el propio guión que se dice inspirado en el suspense clásico de Hitchcok y, más en concreto, en su película de 1956 “El hombre que sabía demasiado”, con esa última y mítica escena que se desarrolla en la ópera con un asustado, pero decidido James Stewart intentando impedir un magnicidio. Por desgracia, en la cinta dirigida por Eugenio Mira la intriga que parecía ir avanzando, y creciendo, en la buena dirección durante la primera parte del metraje, acaba por sucumbir sin remedio a cierta dosis de confusión hasta disolverse en un final al que le falta no solo más garra sino, incluso, mayor credibilidad.

La cinta, elegida para inaugurar la pasada edición del Festival de Sitges, fue rodada en 44 días, la mayor parte del tiempo en Tarrasa, en los estudios del Parc Audiovisual Catañunya, antiguo hospital del Tórax de la localidad barcelonesa con su propia leyenda de misteriosos fenómenos paranormales. Allí se construyó la sala de conciertos en la que transcurre el grueso de la trama, con escenario, foso, palcos y las primeras filas, a las que posteriormente se añadió de forma digital el resto del público para que la imagen fuera la de un gran teatro de 4.000 localidades completamente abarrotado de un público expectante. Los exteriores se rodaron en Chicago – donde tiene lugar la acción -, Barcelona y Las Palmas. El reparto internacional encabezado por Wood, se completa con otro de los nombres ya consagrados del cine, John Cusack, encargado de interpretar al hombre que pone en jaque al asustado pianista; y la parte técnica, de muy alta calidad, cuenta con la exquisita fotografía de Unax Media, el montaje de José Luis Romeu y la banda sonora del músico salmantino Víctor Reyes.

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