
Los madridistas borraron a los culés desde el primer minuto de juego y los de Rijkaard no fueron rival para los blancos en ningún momento del choque. El conjunto madridista tocaba el balón de lado a lado hasta que llegó el primer tanto. El gol fue obra, como no podía ser de otra manera, del capitán Raúl que en estos partidos siempre aparece. El “7” cogió el balón en la frontal del área y colocó su disparo junto al poste de Valdés, que poco pudo hacer.
Cinco minutos después del gol de Raúl llegaría el segundo. Robben tras una falta lanzada de manera magistral por Guti se adelantó a la defensa del Barcelona y marcó su segundo gol de cabeza en tres días, pese a no ser su especialidad. El Bernabéu era una fiesta y el conjunto madridista buscaba más goles. Valdés salvó varias ocasiones manifiestas del equipo blanco.
Con el 2-0 se llegó al descanso, pero el Real Madrid no bajó el pistón en el segundo tiempo y siguió con un ritmo que asfixiaba al conjunto azulgrana, que se mostraba incapaz de hilvanar fútbol en el centro del campo.
Higuaín y Ruud completaron la goleadaSchuster fue moviendo el banquillo para que la afición aplaudiera a los campeones. Primero sacó al héroe de Pamplona, Higuaín por Robben, que hasta el momento de la sustitución había sido de los más destacados en los madridistas. Cuando el argentino llevaba un minuto en el terreno de juego anotó el tercero que hizo mucho daño al Barça. El público pedía la “manita” a sus jugadores que siguieron jugando con toda la tensión, como si el partido fuera 0-0. Aún quedaban veinticinco minutos y los futbolistas del Barcelona estaban decaídos y se dejaban llevar.
En plena fiesta Schuster retiró a Raúl y la afición volvió a repetir el grito de ¡Raúl, selección! En su lugar entraba Van Nistelrooy tras dos meses de baja. El holandés se sumaría a la celebración con el cuarto gol tras marcar de penalti en su reaparición.
Tras este vendaval del Real Madrid que duró 80 minutos y con un Bernabéu entregado, apareció la figura de Messi, que realizó dos grandes jugadas individuales a las que respondió Casillas con dos grandes paradas. El mostoleño se hizo así partícipe en la euforia que se palpaba en el coliseo madridista.
En los últimos cinco minutos el Barcelona metería el gol del honor, en un mano a mano que Henry definió de manera magistral ante Iker. Antes de finalizar el encuentro, Xavi se autoexpulsó, fruto de su impotencia.
Con el 4-1 se acabó el encuentro. La afición gozaba de alegría con su equipo y los jugadores rindieron homenaje a los allí presentes con un fútbol serio, comprometido y de calidad a pesar de la lluvia que cayó. Los de Rijkaard con esta derrota pierden todas sus opciones de quedar segundos en Liga y buscarán acabar la temporada de la manera más digna posible.