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Aquelarre socialista

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 08 de noviembre de 2013, 20:16h
Leo en la prensa canalla que «los tipos de interés están bajo mínimos». Y pienso que no es el PSOE el que sufre crisis de liderazgo ni el PP crisis de identidad, sino la política española en sentido genérico la que está atravesando por una pájara de Alpe d’Huez, o sea, de mil pares, por falta de “tipos de interés”.

Casi 9 de cada 10 españoles preguntados por los encuestadores del CIS no confían en el presidente del Gobierno, y más de 9 de cada 10 desconfían del líder de la oposición. Y me pregunto a qué estarán esperando tanto Mariano como Alfredo para agarrar la trolley samsonite, echar a correr camino de Barajas, y cruzar la frontera sobrevolando los Pirineos como fugitivos, sin volver la vista atrás ni a la altura de Perpiñán.
Pero por lo visto aquí nadie se lo hace mirar: los unos porque están instalados, y los otros porque están pendientes de que corra el turno para volver a la silla curul. Todos parecen encantados de conocerse, mayormente el Dúo dinámico, Felipe y Josemari, de profesión “jarrones chinos” del mismo Pekín, que no sé cómo se las apañan para elegir siempre el momento más inoportuno para presentar en sociedad sus libros coñazo, y de paso aprovechar para reivindicar su “extraordinario” legado histórico, nunca suficientemente reconocido, ponderado y ensalzado.
Provistos de un palo y de una zanahoria, González y Aznar han reaparecido por el Foro para poner a parir a sus respectivas cofradías. Piensa Isidoro que Rubalcaba es «la mejor cabeza política de España», pero sin embargo tiene una «crisis de liderazgo». Y en estas que entra al trapo el marido consorte de la alcaldesa de la Villa y Corte y reconoce que le recome por dentro el trigémino cuando le hurgan en la herida del fiasco que supuso nombrar delfín a un sujeto «pasivo» que no se inmuta ni cuando ve llover, tal cual Armando Manzanero.

Tienen sociatas y peperos más cosas en común de lo que puedan imaginar, empezando por el amor desmedido que se profesan a sí mismos sus ex líderes, el desprecio a sus legatarios, y el desdén que estos, a su vez, rezuman hacia sus votantes.

Se puede armar una buena pelotera como en pleno aquelarre de rosas y capullos a algún bromista con ganas de sembrar cizaña entre la concurrencia amaestrada se le ocurra la malicia de pedir que levanten la mano (tal cual si estuvieran cantando el Cara al Sol) los compañeros constitucionalistas que todavía quedan en el PSOE. Lo mismo sólo alza el brazo en señal de ¡socorro, auxilio! Corcuera, Bono y Alfonso, el hermano de Juan, y de pronto se escucha en el patio de butacas del auditorio una carcajada colectiva de descojonamiento de los lerdos que todavía siguen pensando que la unidad de España es una reminiscencia franquista.

Quedada socialista fin de semana en un Madrid de mierda hasta las pestañas del Pirulí por culpa de la huelga de basuras, coincidiendo con el estreno televisivo de la serie Sleepy Hollow: La leyenda del jinete sin cabeza.

Piensa Lady Ambiciones, a la sazón Carmina Chacón (la Chica Erasmus de pasantía en Miami Vice, expatriada de conveniencia), que el principal problema del partido es la «falta de credibilidad». Y piensa Alfredo que decir de Chacón que es «inteligente», lo mismo «es un poco excesivo». «No es que sea tonta, para nada», matiza con malababa Alfredo; pero mejor dejémoslo en simplemente «tenaz».

PSOE, to be, or not to be, that is the question. Hamlet revival. Alfred, mon amour, Shakespeare in love. A estas alturas nadie sabe cuánto peor es lo malo conocido que lo malo por conocer.

El PSOE no tiene uno, sino varios problemas de difícil solución: ni tiene proyecto, ni sabe qué camino tomar, ni tiene ideología, ni tampoco un cabeza de cartel que haga las veces de Moisés.

El PSOE ha conseguido el sueño tan largamente anhelado desde Suresnes: ser el partido que más se parece a esta cosa llamada España, irreconocible hasta para la madre que la parió.

Asegura Luis Solana (otro menda con alto concepto de sí mismo), que «el PSOE se parece tanto a España, que ahora tiene los mismos problemas que España». Y que tal y como él lo ve, «la solución de los problemas de España pasa por solucionar los problemas del PSOE».
Lo mismo va a tener razón Cayo Lara cuando vaticina que a este partido socialista no le salva ni la Virgen de Lourdes. La Casa común de la izquierda sigue buscando a Wally, y al paso que lleva va a acabar tropezándose con Los Morancos o mismamente con Cascorro, el héroe de Cuba.
Si los camaradas, compañeros y compañeras se echan definitivamente al monte, tendremos Frente Popular a vuelta de Telediario, con Garzón trolorón, Carrillo Jr. el rector activista, y el castrista Llamazares enarbolando la pancarta del cordón sanitario contra la derechona ultramontana. Perdieron cuatro millones de votos en 2011, y en 2015 pueden perder hasta el oremus.

España entera, incorregible, es un sarao. Si la nómina de ministros es el termómetro más fiable de la estima en la que los poderosos del cortijo tienen al periódico de cabecera del régimen, el panfleto de La Razón, felpudo del PP marianista, definitivamente se ha consagrado en su decimo-quinto como el BOE del Régimen. Mi querido Luis María, aun siendo un hombre pacífico, debe estar jurando en arameo, lamentándose de la mierda en la que han convertido el diario que fundó.

Ver a Mauricio, Príncipe de las Tinieblas, presidente del libelo, rodeado del establishment (los príncipes, la Princesa del pueblo, Aznar, Zapatero, Rajoy, el cardenal Cañizares, Esperanza Aguirre, María Teresa Fernández de la Vega, todos los ministros del Gobierno y algunos más), y a la misma hora a Pedrojota, más solo que la sombra del ciprés debilesiano, empuñando un tirachinas electrónico…, daba hasta pena lastimera, con lo que ha sido Pedro en los años de vino y rosas.

Ramírez debiera ir asumiendo que ha perdido la apuesta y pirarse a no más tardar antes de de hundir también el Corriere, porque cada día que pasa, El Mundo se asemeja más a un tabloide lleno de chismografía nacional, excepción hecha de cuatro columnistas que mantienen el tipo y que con su talento incontestable justifican el gasto de la rotativa.

Pedro J. sólo tiene una salida, y es política, no periodística. Y pasa por aliarse con todo aquel que no aguante a Mariano, desde Josemari a Mariespe “La lideresa”, pasando por Jiménez Losantos y Rosa Díez.

Otra semana aciaga de rectificaciones sin destituciones, a cuenta de Wert. Amago de terremoto en Alcorcón. España, inasumible, vira a negro, como Canal Nou. La paella con mejillón, aportación cultural. En un alarde de optimismo infundado, este cronista sigue pensando que España no tiene remedio. Pero ¿y lo que nos divertimos?

José Antonio Ruiz

Periodista

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