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El desprestigio del 'Prestige'

Santiago López Castillo
domingo 24 de noviembre de 2013, 19:10h

Todavía, unos vecinos de la urbanización -rojos, nunca colorados- mantienen el cartel de “Nunca mais” a la entrada de su casa, y en arcilla cocida el símbolo del lazo, que no sé si es un blanco auténtico o blanco argenta sobre fondo azul porque la vecina es ceramista y experta en sanguina, nada que ver con el insigne maestro Eufemiano Sánchez, quien me inmortalizó en sanguina, yo pretenderlo, y ahí estoy presente en el salón de mi casa junto a un cuadro del maestro Palmero.

El fallo judicial de que un petrolero se va a tomar por culo y la culpa es del Gobierno de turno, en el caso del PP, antes hubo otro en las jurisdicciones del PSOE, pelillos a la mar, ha eximido de toda responsabilidad a la administración de Aznar porque, claro, un barco se puede partir en dos y vaciar su contenido tóxico calculado en miles de toneladas de petróleo. La Costa de la Muerte. Donde murieron miles y miles de especies marinas y millones de algas que configuran el placton marítimo. Once años después del suceso -la mayor catástrofe ecológica de España-, los jueces, como digo, exoneran de toda responsabilidad al Ejecutivo español. Y que su operatividad, para reducir la tragedia, fue la correcta.

La izquierda bullanguera no se resiste y vuelve a la matraca para seguir zahiriendo al Partido Popular. Ya lo dijo aquel socialista: “Con otro “Prestige” derrocamos al gobierno”. No hizo falta. Poco después vendría el 11-M -auténtico golpe de Estado- que ningún país civilizado hubiera aceptado la celebración de las elecciones generales. Ya se encargó, por si acaso, Almodóvar y sus cuates de la SER, cuyo cabecilla era Rubalcaba, de lanzar a los cuatro vientos que Aznar iba a dar un golpe de Estado prohibiendo los comicios.

En lo que va de legislatura con Rajoy (estamos en la mitad del partido), la oposición cerril se manifiesta aun cuando come una mariscada. Madrid, o sea, el meollo de la nación o lo que queda de ella, es centro neurálgico de millares de algaradas, un millón al año. Que si los indignados y cabreados, las batas blancas, las verdes, los que acreditan su embrutecimiento con faltas de ortografía, los barrenderos e incluso las lavanderías de los hospitales de la comunidad, expertos en pañales, irrigadores, celadores y hurgadores de mocos en la nariz durante la parada en el semáforo.

El Gobierno de Rajoy, quien, por cierto, gestionó magistralmente lo del “Prestige”, aunque, a mi juicio, algo tardío, va a recurrir la sentencia porque la Fiscalía cifró el accidente en 4.330 millones de euros. ¿Y la empresa naviera, que echa a los mares petroleros de desgüace, sin doble casco, a surcar las aguas a la mala de Dios? No se puede navegar, uno que es marino en tierra, impunemente, con cáscaras de nuez. El que la hace, la paga. Sí, díganselo a la empresa del desastre de Aznalcóllar contaminando Doñana y yéndose de rositas por la cadena del water .

Ya. Por eso los excarcelados de ETA, pederastas y maltratadores se descojonan de risa ante un Estado garantista en el que quien lo hace, no lo paga. Y tiro porque me toca.

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