LA LEY ELECTORAL
martes 22 de enero de 2008, 23:39h
Con una ley electoral como la francesa, Carod Rovira no habría pasado de ser un estudiante de preuniversitario pegando carteles incendiarios e independentistas en los muros catalanes. Con la ley anticuada y tórpida que padecemos, el líder de ERC no sólo ha condicionado la política catalana sino también, con un porcentaje ridículo de votos nacionales, la española.
En 1977, el sistema proporcional adoptado tenía sentido porque, tras cuaren-ta años de dictadura, había que dar juego a las distintas voluntades políticas. Después debió establecerse un sistema por circunscripciones como en Inglaterra o mayoritario como en Francia. No fue así. A partir de 1983, dediqué yo numerosas portadas del ABC verdadero a exigir la reforma de la ley electoral. Aquella campaña caló profundamente pero no tuvo éxito por el cerrilismo de algunos políticos y no precisamente de la izquierda.
Hoy es ya un clamor general la idea de que, para la estabilidad de España, resulta imprescindible la reforma de la ley electoral. Eso exige el pacto entre el PP y el PSOE y no parece que ni Rajoy ni, sobre todo, Zapatero estén dispuestos a dar facilidades en una cuestión clave para el bien común de los españoles.
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de la Real Academia Española
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