Un cierre ordenado de los bancos
viernes 20 de diciembre de 2013, 00:56h
Los fenómenos económicos son complejos y sutiles. Responden a una lógica humana que en toda su mecánica no se puede captar si no es con un “penoso esfuerzo intelectual”, como señalaba el economista Friedrich Hayek el pasado siglo. Las cuestiones financieras, además, tienen “una complejidad intelectual detestable”, a decir de otro gran economista, Dennis Robertson. Es compleja y sutil, pero es una lógica aprehensible. En la que todos los resultados de la acción del hombre están relacionados entre sí y con la naturaleza humana. Las crisis financieras son el máximo ejemplo de estas dificultades. Pero superarlas es una de las más acuciantes tareas que tenemos, pues las consecuencias de la mala gestión del dinero, del crédito, y de las instituciones, públicas y privadas, que actúan en este entorno, puede tener consecuencias sociales muy graves.
La Unión Europea ha estado a punto de sucumbir por la crisis económica que ha aquejado al mundo desarrollado en los últimos seis años. Ha reaccionado reforzando el armazón institucional que evitará, o más bien mitigará, la natural tendencia de las democracias a gastar más de lo que ingresan. Es un parche para un síntoma, causa a su vez de otros males, Pero es necesario. Pero hay que atender las causas primeras de esta enorme sacudida económica. La Unión Europea no lo ha hecho, pero sí lo está haciendo. La unión bancaria es un instrumento positivo, aunque insuficiente. Dentro de la misma, se atiende la cuestión de la resolución bancaria; es decir, del modo en que un banco tiene que cesar su actividad, y las condiciones para ello.
Rescatar los bancos con dinero público traslada el riesgo de quienes más interés tienen en vigilar la gestión al ciudadano común. Una forma de atajar el problema con una lógica torcida. El mercado, cuando funciona libremente, permite que los bancos abran y se creen, pero también que cierren cuando no son capaces de hacer frente a sus obligaciones. Siempre han cerrado los bancos, y no le pasa nada al sistema económico que sea peor que cualquier otra opción.
La UE no está en la idea de aceptar el veredicto del mercado tal cual. Pero por indicación de Alemania tendrá un carácter limitado, quedará en manos de los Estados y no de las instituciones comunes, se podrá cerrar un banco en un plazo de sólo 24 horas, y con un apoyo público no muy importante. La mutualización de las pérdidas favorece comportamientos irresponsables. Y quienes más tienen que temer hoy por los comportamientos pasados más apoyan que se produzca esa mutualización. Pero si la UE quiere de veras evitar en el futuro errores pasados, no debe seguir ese camino. Por el momento, no lo ha hecho, o no en gran medida.