Incertidumbre en Euskadi
sábado 28 de diciembre de 2013, 08:06h
El portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, mostraba ayer sus reticencias a que la reforma del Estatuto de Gernika propuesta por el PNV “llegue a buen puerto”, puesto que “se trata de una iniciativa que no se sabe adónde va”. Más allá de las consideraciones que le pueda merecer dicha propuesta de reforma al señor Alonso, lo cierto es que el nacionalismo vasco sí tiene claro lo que quiere, especialmente Bildu. Junto al PNV, viven al socaire de lo que pasa en Cataluña, cómodos con la atención mediática que despierta el órdago secesionista de Artur Mas, ya que eso evita que el foco se dirija hacia sus intenciones.
Nacionalismo vasco y catalán no difieren mucho de su objetivo final, aunque sí en el modo por el que lo están planteando. Mientras que CIU se ha dejado fagocitar por Esquerra y se ha abonado al radicalismo, en Euskadi el proceso va más sotto voce, pero va. De hecho, si hoy hubiera elecciones, PNV y Bildu seguirían al alza en detrimento de PP y PSE, en caída libre. No es para menos.
Los socialistas vascos siguen empeñados en hacerle el caldo gordo al nacionalismo, sin mirarse en el espejo de sus compañeros catalanes y ver el penoso resultado que les ha dado a éstos. Y los populares vascos, por su parte, han laminado a figuras históricas del partido en detrimento de unos mediocres que han obtenido los peores resultados de los últimos años y que, de seguir igual, pueden sufrir un descalabro aún mayor. Así las cosas, es normal que la incertidumbre sea la nota distintiva en el futuro inmediato de Euskadi.