Recientes pesquisas en Atapuerca sugieren que los pastores ibéricos se hicieron tolerantes a la lactosa como única forma de sobrevivir a las hambrunas en la Edad de Bronce, revela la especializada Agencia Sinc. El hallazgo da alternativa a lo que hasta ahora se contemplaba como explicación única a esta tolerancia más allá de la lactancia, al menos en Europa, ligada al consumo de vitamina D.
Foto: Javier Trueba.Responde -o es una respuesta más- a una pregunta habitual, que es por qué somos el único mamífero que toma leche más allá de la lactancia. Según la
Agencia Sinc, restos de ADN humanos hallados en
Atapuerca dan la pista de que las hambrunas obligaron a los habitantes de la Edad de Bronce de la Península a tomar leche y derivados de esta. Se explicaría así la tolerancia a la lactosa de los europeos, algo no tan habitual en Asia.
Hasta la fecha se manejaba como única hipótesis de tal tolerancia la toma de vitamina D por parte de los antiguos pastores neolíticos para procesar el calcio y evitar enfermedades como el raquitismo, explica la publicación. El descubrimiento ha tenido lugar en la
cueva del Portalón, de hace 3.800 años.