En América Latina crece la producción energética... pero no en todos los países
jueves 30 de enero de 2014, 20:35h
Es notorio que América Latina, gracias a la vigencia de inteligentes políticas energéticas, orientadas a estimular la producción y las inversiones en exploración en hidrocarburos, ganó la década tanto en petróleo como en gas. Los aumentos de producción han sido notables en el caso del petróleo, ya que entre 2002 y 2012 la producción registró estos aumentos porcentuales: Colombia (62), Brasil (44), Ecuador (28) y Perú (13). Destaquemos que hay dos países que no solo no aumentaron, sino que redujeron sensiblemente su producción: Venezuela retrocedió 8 por ciento, pero la caída la encabeza Argentina con una reducción de su producción de petróleo del 26 por ciento. Los grandes aumentos de la mayoría de los países compensaron estas dos caídas, y por eso América Latina está produciendo ahora un 10 por ciento más de petróleo que hace diez años.
El panorama regional es aún mejor en gas ya que América Latina está produciendo un 30 por ciento más que diez años antes. El aumento en la producción lo lidera Perú (multiplicó 14 veces su producción), Bolivia y Colombia aumentan 90 por ciento, Brasil 60 por ciento, Trinidad-Tobago 40 por ciento. Por su parte, Venezuela aumenta pero poco (5 por ciento), lo grave es que Argentina ahora produce 20 por ciento menos gas que en el 2004.
Como se ve la última década fue ampliamente ganada en hidrocarburos en América Latina, pero lamentablemente fue perdida por Argentina. Señalemos que lo más grave ahora es la caída de las reservas argentinas de hidrocarburos, ya que la producción de mañana necesariamente dependerá de las reservas de hoy. Esto es un serio llamado de atención al Ministro de Infraestructura de Argentina, ya que mientras en la última década las reservas petroleras de los otros países de América Latina crecieron 234 por ciento, las argentinas cayeron 11 por ciento. Más grave es lo que vino pasando en gas, ya que las reservas de los otros países latinoamericanos aumentaron a partir del 2003 un 16 por ciento, mientras las argentinas cayeron 57 por ciento.
Es hora que las autoridades energéticas argentinas abandonen el “relato”, que erróneamente dice que las crecientes y caras importaciones de energía son motivadas por el aumento del consumo; es urgente que asuman de una buena vez la realidad como es su obligación y se den cuenta que el problema es que, desde hace ya más de una década, todos los meses caen tanto la producción de gas como de petróleo. Ya se conocen las cifras del 2013 que muestran que continúan estas caídas. Ya pasaron casi 11 años, 128 meses es tiempo suficiente para que el gobierno entienda el problema energético argentino.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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