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El amor en los tiempos del cólera

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
jueves 06 de febrero de 2014, 20:03h
Una de las más conmovedoras novelas de García Márquez, de las más emocionantes, de las más melancólicas es “El amor en los tiempos del cólera”. Los que la hayan leído recordarán que Fermina, con sus 71 años, termina volviendo a enamorarse de Florentino, después de rechazarle años antes y de casarse con un memo como Jumenal, que muere por tonto, por salvar la vida de un loro.

Es una obra magistral, con la bellísima prosa de García Márquez, sin duda el mejor escritor actual en español o, al menos, el más poético. El que convierte la prosa en fantasía. Y las metáforas, en versos.

La novela transcurre en una barcaza por un río caudaloso, el Magdalena, que serpentea y fluye, por entre el amor intacto de toda una vida, entre las selvas tropicales, donde todo huele a naturaleza, a pureza, a verdad. Es un viaje épico y emocionante. Y allí se reencuentran Fermina y Florentino: entre las corrientes del río, el calor sofocante, el canto de los pájaros, la sombra inquietante de la selva…
Es un amor que vuelve después de mucho tiempo. No se habían olvidado. Ya habían pasado muchos años, seguían rememorando su pasión, pero ni soñaban con volver a verse y sentir los implacables, dolorosos y gozosos latidos del corazón. El reencuentro fue como un fogonazo. Y la historia, triste, romántica y lánguida termina con la vuelta al amor entre los dos.

Es la historia sobre el paso del tiempo que construye y reconstruye las almas, la poesía, los recuerdos, la memoria y sus infinitos e inescrutables laberintos. El cruel paso del tiempo.

Como escribió el propio García Márquez, en un poema:
“Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.

Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.

Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía”

Porque en estos tiempos de cólera, cuando parece ser que todo se desvanece, la crisis nos azota sin piedad, los políticos y hasta los sindicatos nos roban sin miramientos, medio mundo está enfrentado, la tercera guerra mundial asoma su hocico oculto por las bombas de los islamistas radicales; cuando España está al borde de despedazarse por los secesionistas chiflados, los etarras más asesinos andan libres por la calle, la gente se siente deprimida y sola…hay que leer a García Márquez. Es la mejor terapia. La medicina del alma.

Arranca la novela del Nobel colombiano con esta frase:”Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”

Y por mucho tiempo que pase, por mucho amor contrariado, por mucho dolor que suframos, por la represión y la injusticia que padece la sociedad en medio mundo, hay que volver a aspirar el olor de las almendras amargas, porque “si alguien llama a tu puerta y estás triste, abre, que es el amor”.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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