Arturo Mas pide árnica y piedad
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
jueves 20 de febrero de 2014, 19:54h
El pobre Arturo Mas se ha metido en un atolladero del que ya no sabe cómo salir. Ha prometido a propios y a extraños que celebrará en noviembre una consulta para decidir la independencia de Cataluña. Su jefe, Junqueras, no le permite salirse ni un milímetro del guión, pues blande la espada de Damocles sobre sus cada vez más achaparradas espaldas. Porque el presidente de la Generalidad sabe que si altera más de lo previsto al líder de ERC se queda sin poltrona. Y eso no lo soportaría, ahora que saborea las mieles del poder.
Pero no hay día en que la pretensión de la consulta sea atacada y hasta ninguneada por las instituciones españolas, europeas y mundiales. La Unión Europea ya ha advertido que en caso, más que improbable de que Cataluña se independizara de España se quedaría fuera del euro y de la UE.
Los propios empresarios catalanes ya han confirmado esta semana que la secesión supondría la ruina y el aislamiento internacional. Sería como Albania en sus peores tiempos. La CEOE ha confirmado estos pronósticos de catástrofe económica. Y el propio Congreso de los Diputados acaba de rechazar por una amplísima mayoría que se celebre la estúpida consulta. Cataluña pasaría a convertirse en un Estado aislado y casi marciano. En una paletada fuera de lugar.
Cataluña fuera de España, algo que parece imposible, por mucho referéndum y muchas zarandajas, se convertiría en el hazmerreir del mundo. En una región, perdón Estado, con pocas posibilidades de subsistir. Se quedaría sin la generosa financiación del Estado español, sin las subvenciones de Europa, sin moneda, sin identidad… Un país tercermundista.
Por eso, que lo sabe ya, a Arturo Mas sólo le queda pedir caridad, árnica, perdón y tiempo. A Junqueras, a Rajoy, a Bruselas, al Congreso, al Constitucional…. e inventarse algo para aplazar sine díe el absurdo referéndum. Porque no va a conseguir nada. Va a hacer el ridículo. Y el pobre Arturo Mas pasará a la Historia como el más torpe de los presidentes de Cataluña. El más ingenuo, el más ilegal, el más acosado por sus amigos de ERC. No hay más que ver la cara que gasta. Cada día más dura y más cuadrada.
Rajoy, a su manera, ya ha dicho que no consentirá que se celebre el referéndum. Lo que no ha explicado es cómo. Ya es hora de que abandone su pachorra y ponga a Mas en su sitio. Tiene que advertirle que tiene una artillería dispuesta a tumbar cualquier amago de consulta, Pero no puede esperar al último día. Sería demasiado tarde. Tiene que pararle los pies ya.
Porque el presidente de la Generalidad, por ejemplo, puede terminar inhabilitado políticamente de por vida y acabar en una academia catalanista de Olot de profesor de geografía. Si es que sabe algo de geografía, que no lo parece.
La ley es igual para todos. Hasta para el presidente de la Generalidad. Y la Justicia, con la Constitución como estandarte y con el Congreso de los Diputados, como adalid de la soberanía popular, se lo impediría. Pues eso: a pedir árnica para que le permitan apoltronarse unos meses más en la presidencia de la Generalidad. Porque de esta no sale indemne. O le fumiga Junqueras o el aparato del Estado. No tiene escapatoria. Se encuentra atascado en el barro de su imbecilidad. Pues a aprender geografía. El mundo es ancho, Cataluña, no tanto y el cerebro de Arturo Mas, estrecho y blando cual lombriz.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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