Menos educación equivale a más pobreza
viernes 18 de abril de 2014, 20:04h
Las grandes huelgas docentes de las últimas semanas en Argentina ponen en peligro el normal desarrollo del calendario escolar, es decir los días de clase. El calendario escolar real, es decir el que corresponde a las horas de clases efectivamente dictadas en Argentina es uno de los más bajo del mundo. Pero claro, el caso es que no todos los niños sufren esta carencia de horas efectivas de clase, ya que casi uno de cada tres asiste a escuelas privadas, que en general cumplen normalmente el calendario escolar que fija la ley. Es decir que esta desigualdad educativa es un factor importante en el proceso de consolidación de la inequidad distributiva del capital humano, ya que comienza por negarles acceso pleno a la educación a los más pobres. Vivimos en la era mundial de los grandes avances tecnológicos que están transformando aceleradamente el mundo del trabajo, las evidencias son contundentes: sin escuela secundaria completa es bastante difícil tener un empleo que ayude a salir de la pobreza a los niños humildes. Donde hay niños humildes y sin educación es donde recluta su mano de obra el creciente narcotráfico.
Este año se inició en Argentina con conflictos sindicales que han comprometido el cumplimiento del calendario escolar, esto agrava la realidad educativa que no puede ser ignorada, ni por las autoridades ni por los sindicatos docentes. A partir del 2003 está ocurriendo un fenómeno nuevo por el éxodo de alumnos de la escuela primaria estatal hacia la privada, evento que nunca había ocurrido. Este éxodo escolar es más importante en el primer grado primario, que es cuando los padres deciden el tipo de escuela. De un aula estatal del primer grado de 20 niños en el 2003, en el 2012 se fueron a un aula privada nada menos que tres.
Incide también el hecho que estamos muy lejos de aumentar la cobertura de la Jornada Escolar Extendida, que apenas beneficia a 9 de cada 100 niños. El exiguo calendario escolar es una de las debilidades de la escuela argentina, que hoy está muy lejos de eliminar el flagelo de la “reproducción intergeneracional de la pobreza”. Sin una buena escuela los niños humildes no saldrán nunca ni de la indigencia ni de la pobreza.
Las evidencias mundiales son un llamado de atención, señalemos que UNESCO informa acerca de las horas anuales de clase en el aula de niños de 9 años de edad, a título de ejemplo tenemos: Sri Lanka (1094), Jordania (1080), Egipto(1045), Tailandia(1000), Israel(990), Australia(984), Malasia (964), Jamaica(960),Holanda(940), Luxemburgo (924), Italia(924),Canadá(921),Irlanda(915),Portugal(888),España (875),Turquía (864),Bélgica (835),Grecia (812),Japón (800) y Alemania (793). En América Latina se destaca Chile (1083), Cuba (1000), Perú (900) y México (800).
En Argentina el calendario escolar legal es de los más cortos del mundo, apenas 720 horas en 180 días de 4 horas diarias. Pero nunca se cumple esta obligación legal, ya que cuando se suspenden las clases por conflictos sindicales, feriados o ausentismo las horas de clase perdidas nunca se recuperan. En muchas provincias las horas efectivas de clase ni siquiera llegan a 650 anuales. El caso es que quienes sufren principalmente los perjuicios de los conflictos sindicales son los niños que acuden a escuelas estatales, o sea los más pobres. La situación se agrava para todos los niños con la proliferación excesiva de feriados “puente” o celebraciones especiales, que llevan a tener cerradas todas las escuelas.
La Prueba Pisa 2012 fue un llamado de atención, ya que los adolescentes argentinos se ubican en el lugar 59 entre los 65 países participantes. El nivel de conocimientos de los argentinos está hoy por debajo del evidenciado por los chilenos, mexicanos, uruguayos, costarricenses y brasileños. El aviso fue claro: Dos de cada tres adolescentes argentinos no sabe Matemática. Nada de esto es sorpresa, cuando se observa que las horas efectivas de clase de nuestros niños son las más bajas del mundo. Claro que no debemos creer que el mero cumplimiento del calendario escolar asegura automáticamente una buena educación, pero si es cierto que escuelas estatales cerradas por conflictos gremiales o excesivos feriados son garantía cierta de deterioro de la educación. Esto ocurre cuando el estado, por indiferencia de los gobernantes, no exige cumplir lo que dispone la ley, que establece que “hay que compensar los días de clase perdidos”. No podemos seguir bloqueando las posibilidades de un mejor porvenir, que deben sostener las esperanzas de nuestros niños que aspiran a un empleo digno en el futuro. Las escuelas estatales cerradas garantizan la consolidación de la pobreza y la exclusión social.
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Economista
ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)
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