El bochornoso espectáculo del juez Elpidio Silva
domingo 27 de abril de 2014, 09:26h
La vista pública que se ha estado siguiendo esta semana contra el juez Elpidio Silva en relación al procesamiento de Miguel Blesa no ha ayudado en absoluto a mejorar la imagen de la justicia. Antes al contrario, sonorja ver cómo uno de los representantes de la judicatura convierte su propia causa en un espectáculo tan evitable como bochornoso. Así, resulta muy poco edificante ver cómo los conocimientos procesales del juez juzgado le han permitido finalmente dilatar su juicio por una cuestión puramente técnica -ha recusado a dos de los jueces, cuestión ésta que al Supremo no le ha quedado más remedio que admitir-.
Se decide aquí si el juez Silva se extralimitó al incoar por dos veces prisión provisional contra el que fuera cabeza visible de Caja Madrid, Miguel Blesa, a propósito de las preferentes y del saqueo de la entidad -que, conviene recordar, hubo de ser rescatada con dinero público-. Pero como bien apuntó el presidente del tribunal a principios de semana, no se está juzgando a Miguel Blesa sino a Elpidio Silva. Son asuntos totalmente diferentes, que nada tienen que ver, y como tal han de sustanciarse. La gestión de Blesa cuando fue máximo responsable de Caja Madrid fue calamitosa, al punto de llevar a la entidad a un estado ruinoso. Y calamitosa igualmente fue la actuación del juez Elpidio Silva al convertir la instrucción de este caso en un grotesco sainete. Con ello sólo ha conseguido poner la sombra de duda sobre las investigaciones en torno a Blesa y darle argumentos a éste para poder presentarse como víctima. Semejantes actuaciones deben ser desterradas de una administración de justicia que lo que menos necesita son jueces con ansias de vedettismo.