
Montilla ha asegurado, en declaraciones a los periodistas, que "tiene poco sentido" levantar determinadas medidas de control del consumo de agua, como el llenado de piscinas o el riego de jardines, cuando, en caso de que no llueva lo suficiente, habría que volver a aplicarlas dentro de unas semanas.
"La intención es no levantar determinadas medidas que dentro de tres semanas se pueden volver a poner en marcha. Es aplicar el sentido común", ha señalado el presidente catalán, que ha avanzado que el gobierno tomará una decisión al respecto el próximo martes, en la reunión del Consell Executiu.
El sistema Ter-Llobregat, que abastece al área metropolitana de Barcelona, saldrá el próximo viernes de la situación de excepcionalidad 2 y pasará a excepcionalidad 1, lo que, según el decreto de sequía, implica que se levanten las sanciones y restricciones previstas por malgastar agua potable.
Ello será posible gracias al temporal de levante que estos últimos días ha afectado a Cataluña y que ha dejado unos veinte hectómetros cúbicos de agua en los embalses de las cuencas internas, que están al 29 por ciento de su capacidad máxima, casi nueve puntos por encima que hace sólo un mes.
El conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, ya advirtió ayer de que gracias a estas lluvias Cataluña "ha salido de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y ha pasado a planta, aunque sigue en el hospital".
Los pantanos internos acumulan a día de hoy unos 170 hectómetros cúbicos de agua, apenas la mitad de los 300 hectómetros cúbicos que permitirían desactivar toda alerta por la sequía.
Por eso, Baltasar pidió a la ciudadanía que, pese al previsible levantamiento de las restricciones en el consumo doméstico, mantenga una actitud de "austeridad" y "buen hacer" y siga ahorrando agua, tal y como ha venido haciendo en los últimos meses, ante el "fantasma" de volver de nuevo a la situación de excepcionalidad 2.
La salida de esta fase, la previa a la entrada en emergencia, se producirá el viernes día 17, sólo tres días después de la llegada a Barcelona del primer barco cargado con 19 millones de litros de agua procedente de los pozos de Tarragona.
En los próximos tres meses, un total de seis barcos traerán hasta la capital catalana cinco hectómetros cúbicos de agua de Tarragona, Marsella y el canal de Provenza, en Francia, una operación que costará 53 millones de euros y que permitirá cubrir cerca del 6 por ciento del consumo de los 5,5 millones de habitantes de la región metropolitana.
Las reservas de los embalses doblan a las de hace un añoLas reservas de las cuencas internas llegaron hoy al 29,4%, superando el umbral de la mitad de agua embalsada que había hace un año, cuando éstas rondaban el 56,14% de la capacidad total, según datos recogidos por Europa Press de la Agencia Catalana del Agua (ACA).
Por embalses, el mayor de ellos, el de Susqueda, con 233 hectómetros cúbicos de capacidad total, supera el 30% de su capacidad (69 hectómetros cúbicos), y se sitúa en un volumen embalsado similar al de hace un año.
La situación es peor en otras cuencas, como la Llosa del Cavall, que podría embalsar hasta 80 hectómetros cúbicos, y está al 20,78% (16,62 hectómetros cúbicos). También están por debajo del 30% de reservas Boadella (24%), Sau (24,4%), Siurana (27,5%) y Riudecanyes (26,9%).
El segundo embalse por capacidad en las cuencas internas, el de Sau, tiene actualmente 40 hectómetros cúbicos de agua de los 165,26 que podría llegar a acoger; menos de la mitad que hace un año.