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Suiza vota sobre el salario mínimo

jueves 15 de mayo de 2014, 19:49h
A finales de año, los suizos rechazaban en las urnas la propuesta de aplicar una regla de proporcionalidad 1:12 sobre los sueldos que limitara el techo máximo de los salarios de los directivos. Este domingo, otro esperado referéndum interrogará sobre la introducción de un salario mínimo de 4.000 francos brutos mensuales (por un trabajo de 42 horas semanales, es decir, 22 francos la hora). De aprobarse sería el más elevado del mundo, teniendo en cuenta que representa más del 63% del salario mediano, cifrado en 2012 en torno a 6.200 francos brutos anuales en el sector público, según la Oficina Federal de Estadística.

Los últimos sondeos muestran que la propuesta será mayoritariamente rechazada, como lo fue la anterior. Pero sí que podrá decirse que algo ha dejado en el aire: algunas grandes empresas de la distribución, por ejemplo Lidl , Aldi y H&M han anunciado que incorporarán a sus plantillas el salario mínimo independientemente del resultado.

La iniciativa lanzada por la unión sindical, los socialistas y los verdes pretende mejorar la situación de los llamados ‘trabajadores pobres’, que aquí también los hay. Algunos no podrían llegar a fin de mes sin algún tipo de ayuda social, especialmente aquellos con varios miembros a su cargo y que viven en las grandes ciudades. Cerca del 10% de la población asalariada de Suiza recibe una remuneración inferior a 4.000 francos mensuales; la gran mayoría son mujeres con bajo nivel de formación y que trabajan en los sectores de servicios y cuidados personales (peluquería, limpieza, venta, restauración y hostelería).

Si bien es cierto que en la última década la evolución de los grandes sueldos no ha dejado de aumentar (más del 7% de promedio) mientras que los bajos sueldos no han hecho sino disminuir (-0,6%), o sea que los ricos son más ricos, y los pobres más pobres, para los detractores del salario mínimo su aplicación por ley pondría en peligro el empleo juvenil (cuya baja tasa de desempleo en torno al 3,5% hace enrojecer al resto de Europa) y frenaría la creación de pequeñas y medianas empresas.

Otro aspecto que esta iniciativa parece haber ignorado es la marcada desigualdad cantonal, regional y urbano-rural de la Confederación: no ‘valen’ lo mismo cuatro mil francos en Ginebra que en el rinconcito más bucólico y apartado del cantón Uri. Al suizo no le gustan los cambios, menos aún los cambios bruscos. En el capítulo no escrito de su Constitución está hacer las cuentas al mínimo céntimo, no regatear y no salirse del presupuesto.

Un peluquero explicaba en la televisión francófona el otro día cómo repercutiría el sueldo mínimo en su salón, donde emplea a cinco personas con una retribución bruta de 3.600 francos cada una. La diferencia salarial de cinco multiplicado por cuatrocientos, es decir, dos mil francos al mes habrían de compensarse directamente aumentando el precio de los servicios. Y si por término medio la frecuentación es de 10 personas al día habría que cobrar 20 francos más a cada visitante por los rulos, el tinte o las mechas, con la consecuente pérdida de clientela para su negocio a corto plazo. Porque el cliente también mira para su bolsillo y ni por los pelos aceptaría pagar de repente más por lo mismo.

Traducido en el contexto de la industria, como temen muchos, un salario mínimo tan elevado tendría una consecuencia inmediata sobre la deslocalización y la sub-contrata de productos y servicios fuera de las fronteras helvéticas, un freno al proteccionismo tan celosamente atesorado en este país. En una de las campañas por el ‘NO’ impulsada por una asociación de patrones, lo ilustran con un gol en propia meta. Tampoco está escrito que al suizo le gusta compararse con el resto de Europa (especialmente para lo malo). Y no tienen más que cruzar los Alpes para constatar que la vecina Francia, que aplica el salario mínimo desde los años 50 no ha visto sino bajar su nivel de competitividad y subir su tasa de desempleo en los últimos años.

Pepa Echanove

Periodista

PEPA ECHANOVE es periodista y miembro de la Asociación-Red de Mujeres Españolas en Suiza.

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