Más ahorro, antes que más crédito
lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Actualizado el: 07/08/2015 09:41h
Mario Draghi ha cumplido con las expectativas anunciando un conjunto de medidas para facilitar el crédito a las empresas y familias que comparten el euro como moneda. Ha rebajado los tipos de interés, penaliza que los bancos depositen su exceso de liquidez en Fránkfurt, seguirá comprando bonos sin drenar la liquidez por un montante equivalente, y facilitará a los bancos de la eurozona 400.000 euros hasta septiembre de 2018 para que los presten al consumo y a las empresas. Todo para que el crédito se recupere y, con él, la economía.
En una primera instancia, tanto las medidas como sus objetivos parecen no sólo necesarias, sino urgentes. Pero si se examina más de cerca, los motivos que aduce el BCE no están claros. Se alude al riesgo de la deflación. Pero ni caen los precios (suben un moderado 0,5 por ciento), ni cae la financiación. Es cierto que no crece tampoco, pero no es motivo suficiente para adoptar medidas de tal calado. No, cuando la producción mejora a ojos vista trimestre a trimestre.
Es más, si la crisis actual se precipitó por los excesos en la liquidez en los primeros años del siglo, es razonable pensar que la laxa política monetaria, si por un lado evita a corto plazo grandes males, alimenta para el futuro otros males cuya medida no podemos asegurar que sea menor.
Entonces, ¿dónde queda la necesidad de la economía de financiarse? Está claro que familias y empresas necesitan reducir su endeudamiento con más urgencia que asumir nuevas deudas. Pero tanto para lograr esa reducción de las deudas como para aportar la financiación necesaria lo que necesitamos es que el conjunto de la sociedad apueste por el ahorro. El ahorro, no más crédito sin respaldo, es lo que necesita nuestra economía. Y el Gobierno debería tenerlo muy en cuenta cuando presente su reforma fiscal.