RESEÑA
Benito Peral: Siempre amanece
lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Benito Peral: Siempre amanece. El Humo del Escritor. Madrid, 2014. 285 páginas. 19,90 €
“La vida es bella, ya verás / como a pesar de los pesares / tendrás amigos, tendrás amor. […] Nunca te entregues ni te apartes / junto al camino, nunca digas /no puedo más y aquí me quedo”. Estos versos forman parte del poema “Palabras para Julia”, de José Agustín Goytisolo, que se hizo célebre sobre todo a través de algunos cantautores, como Paco Ibáñez o Rosa León, que le pusieron música. Sin duda, es uno de los más hermosos poemas que se han escrito, al transmitir de manera tan sencilla como potente una verdad que nunca debe olvidarse y que es preciso recordar una y otra vez. Como también es una verdad, en la misma línea, la que da título al libro que Benito Peral acaba de publicar, donde leemos: “A veces ocurre que no hay luna, que la noche es muy oscura, que nunca amanece… Pero no es así, todo es cíclico, el círculo es la imagen del universo, nunca es tan oscuro como justo antes del amanecer…y siempre amanece”.
Benito Peral, quien cuenta en su haber con una sólida trayectoria como psiquiatra -ha trabajado, entre otros centros, en los hospitales Clínico y La Paz de Madrid y en la actualidad en el equipo Alcalá 117, formado por él en 1997-, revisa y reúne en este volumen las entradas que, entre diciembre de 2005 y julio de 2006, constituyeron el blog que Peral mantuvo en la edición digital del periódico El Mundo, junto a algunos textos aparecidos en otras publicaciones, como en este mismo diario de El Imparcial en su sección de opinión. En dicho blog era posible la participación de los lectores mediante un foro, lo que, según confiesa el propio Peral, fue enriquecedor.
La recopilación de los artículos en estos momentos resulta especialmente oportuna, pues quizá ahora más que nunca son necesarias inyecciones de optimismo. Pero de un optimismo no meramente voluntarista, sino reflexivo, como es el caso de Benito Peral, al apoyarse en una larga experiencia profesional en la que tiene que enfrentarse día a día a situaciones complicadas, que ponen sobre el tapete la complejidad del ser humano y de la vida, con sus inevitables corolarios de frustraciones, angustias y sufrimientos: “Mi atalaya -señala- es mi profesión de psiquiatra y el catalejo los treinta años que llevo escuchando a personas en crisis”. Y al intentar arrojar claridad en multitud de temas. No en vano Benito Peral eligió para titular un libro anterior las últimas palabras pronunciadas por Goethe: Luz, más luz, acompañadas del subtítulo Lecciones de filosofía vital de un psiquiatra (editorial Desclee de Brouwer).
Variadas e interesantes son las cuestiones que, con un lenguaje accesible y ameno estilo, aunque se trate de asuntos de hondo calado, se examinan en estas sustanciosas páginas, organizadas en treinta y un apartados y no exentas de un saludable sentido del humor, pues con razón se proclama que “la risa es terapéutica”. Así, el amor, donde advierte “no te cases enamorado” -les recomiendo leer su argumentación en torno a un consejo a primera vista tan sorprendente- y el desamor, la autoestima, la depresión, el machismo, la educación de los hijos, el poder de la mente, la condición femenina y masculina, la vejez, los trastornos psicosomáticos, o el estrés, entre otros muchos. En su aparición originaria en el blog los artículos se cobijaban bajo el membrete de “Mis circunstancias”, quizá de inspiración orteguiana, recordemos la sagaz apreciación del filósofo madrileño de “yo soy yo y mis circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Porque, a la postre, de salvación se habla en estos trabajos, de superar los naufragios, aun en las más adversas situaciones: “Todo conflicto, toda crisis -señala Peral-, es una oportunidad para crecer. No existe crecimiento personal, ni progreso social sin crisis y sin el desarrollo de la capacidad para abordar los conflictos que ineludiblemente nos traerá la vida”.
Por Carmen R. Santos