El PSOE ha votado en mayoría la moderación de Pedro Sánchez, que quiere la pedida renovación del partido pero no ha radicalizado su postura como lo han hecho sus oponentes Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. Es verdad que el discurso de los dos más votados no difiere mucho en el fondo, pero las formas han perdido al vasco.
Por otra parte, también hubo cuestiones en las que los tres candidatos se mostraron de acuerdo. La principal fue en oponerse claramente a la decisión de su número uno en las elecciones europeas de apoyar al conservador Juncker. No les pareció bien a ninguno de los tres las concesiones conseguidas por Elena Valenciano en una negociación para las áreas de crecimiento y empleo.
Al final, la diferencia mostrada en la presentación de avales se hizo buena en estas elecciones para suceder a Rubalcaba. Madina, al que todos daban por ganador de unas primarias en el PSOE, propuso un "shock de modernidad" que se ve no ha gustado entre los militantes. Para empezar, se destapó como un republicano convencido nada más conocerse la abdicación del Rey Juan Carlos I, al que no aplaudió su discurso en el Congreso.
El vasco dijo claramente que se declaraba “republicano y federalista”. Ha centrado demasiado su campaña en plantear un debate sobre la Jefatura del Estado que no estaba entre las prioridades de ningún electorado.
Igualmente, aunque añadió las palabras “dentro de la legalidad”, Madina se mostró a favor de celebrar una consulta soberanista en Cataluña. Acabó dando marcha atrás con estas declaraciones, pero quizá la ambigüedad de no explicar cómo se hace un referéndum para la independencia dentro de la Constitución española le haya pasado factura en estas elecciones dentro del PSOE. Por otro lado, no han faltado tampoco los que le han calificado de “tibio” con el terrorismo.
Al final, exigir la territorialización de los avales, con el objetivo de demostrar que Pedro Sánchez había recabado la mayor parte de ellos en Andalucía, sólo le ha llevado al enfrentamiento con Susana Díaz y, quién sabe, si a perder estas elecciones internas.
Por su parte, el “tercero en discordia”, como él mismo se ha calificado, José Antonio Pérez Tapias, no ha tenido muchas opciones desde el principio. No ha contado mucho y quizá tampoco hayan ayudado algunas de sus ideas para regenerar el partido. Como representante de la corriente Izquierda Socialista, se ha diferenciado de sus compañeros en cuestiones tan importantes como Cataluña o la reforma del artículo 135 de la Constitución.
Así, Pérez Tapias ha venido defendiendo estos días la celebración de un “referéndum consultivo no vinculante” en Cataluña como principio de un proceso de reforma del Estado de las autonomías. Su propuesta final es un estado federal “plurinacional”. Sobre la jefatura del Estado, el perdedor de las elecciones en el PSOE se mostró partidario de “no hurtar ese referéndum a los ciudadanos y se declaró abiertamente republicano.
Sobre Economía y Empleo, Tapias abogó por la contrarreforma del artículo 135 de la Constitución. Su objetivo: eliminar la prioridad absoluta del pago de la deuda pública y el equilibrio presupuestario.