Déficit de protagonismo
La política exterior de la Unión Europea, en tela de juicio
Borja M. Herraiz
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borjamotaelimparciales/10/5/10/22
sábado 26 de julio de 2014, 10:22h
Actualizado el: 09/10/2014 11:22h
Déficit de protagonismo en los grandes asuntos.
Por Borja M. Herraiz
En unos días en los que el mundo mira con atención lo que sucede en Ucrania y en Gaza, donde intereses geopolíticos se entrecruzan con odios nacionalistas y religiosos y ambiciones económicas, uno se pregunta qué peso específico está jugando la Unión Europea en ambos escenarios.
De un tiempo a esta parte, la familia comunitaria adolece de un aparato exterior de peso en los grandes foros internacionales y ha visto cómo otros actores, como Estados Unidos, Rusia o incluso China, dibujan el porvenir del planeta.
Para empezar, el gran problema que sufre la Unión Europea es su propia estructura. Los grandes asuntos requieren de una postura común, algo muy difícil de lograr en un club con 28 miembros, cada uno con sus propios intereses exteriores, sus particularidades culturales y su historia. Por poner un ejemplo, no se juega lo mismo en el conflicto ucraniano una Alemania, una Polonia o una Lituania, cuyas dependencias energéticas de Rusia son mayoritarias, que Portugal o España, cuyo abastecimiento mayoritario proviene del norte de África.
El último, y tan trágico como doloroso ejemplo, ha sido el derribo del avión de Malaysia Airlines MH17 por parte, parece ser, de rebeldes prorrusos en el este de Ucrania. Un país miembro ha visto cómo un tercero acababa con la vida de 211 ciudadanos comunitarios (193 holandeses, 4 belgas, 4 alemanes y 10 británicos) y Bruselas sopesa imponer sanciones a Rusia, sanciones que sí ha implementado Washington, que no ha necesitado que el Kremlin se pronuncie para pasar a la acción.
De hecho, el primer comunicado de condena, firmado por el saliente Jose Manuel Durao Barroso, contaba con apenas ocho líneas, dedicadas sonre todo a dar las condolencias a los familiares de las víctimas, y terminaba de la siguiente manera: "La Unión Europea continuará siguiendo muy de cerca este tema". Diez palabras que definen la política exterior de la UE.
Lo mismo es aplicable al problema de la inmigración en el Estrecho o la postura común en torno a la situación en el Sáhara Occidental, por poner dos ejemplos que escuecen en Bruselas. La falta de una posición común, de una falta de criterio unánime a la hora de abordar cuestiones internacionales de primer orden hace que la Unión Europea pierda fuelle más allá de sus fronteras.
Por otro lado, a diferencia de etapas anteriores, el nombramiento de Catherine Ashton como jefa de la diplomacia europea puede ser ya calificado como desastre. Si bien la británica puede que ostente el récord en número de kilómetros recorridos, lo cierto es que su rol sobre el papel es ciertamente secundario, pues su función está supeditada en gran medida a las decisiones y criterios de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, y ambos a su vez a la de los jefes de Estado y de Gobierno de los 28.
En la difícil cuestión de la escalada de violencia, Ashton, condicionada por la diversidad de criterios de los países a los que se debe, se ha limitado a llamar a ambas partes a una mesa de negociación, siguiendo la estela de Estados Unidos, que sí ha mandado a su secretario de Estado, John Kerry, sobre el terreno para abordar en primera persona el problema y lograr una solución inmediata al conflicto. La diferencia entre ver los toros desde la barrera y saltar al ruedo.
Así, en los últimos tiempos la diplomacia europea tiene por hoja de ruta el discurso tibio y de perfil bajo propio de un actor secundario, un rol que parece haber adoptado más por autoimposición que por la creciente hegemonía de otros interlocutores.