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TRIBUNA

Jordi Pujol en pecado fiscal

jueves 31 de julio de 2014, 21:18h

La imagen del Molt Honorable Jordi Pujol esposado y flanqueado por dos agentes de la benemérita hubiera resultado tremenda, ignominiosa.

No lo es menos su declaración “motu proprio”; la confesión pública de una más, a buen seguro, de sus tropelías.

Y como el establecer hipótesis verosímiles y coherentes con los hechos observados es tan consustancial al análisis político como a las ciencias experimentales, vayamos a ello.

Queda descartado de entrada el factor aleatorio, el puro azar. En política no cabe.

A mi juicio es verosímil pensar que, en razón al momento político, amenaza secesionista en ciernes y el aguerrido Parlament de vacaciones -que es cuando mejor está, dicho sea con todas las consecuencias-, a Jordi Pujol se le haya podido ofrecer la elección del cómo dar a conocer una verdad.

Él, con su acendrado sentido del Estado, habría optado por lo “mes honorable”, lo cual le hemos de agradecer en su caso.

Su contrición, de paso, supone la voladura del entramado cleptocrático de convergentes, ad láteres, y compañeros de viaje, a pesar de que mayoritariamente el pueblo [el nacionalista más aún] prefiera la dulce comodidad del sometimiento a la responsabilidad del ejercicio ciudadano de la libertad.

No trato de erigirme en portavoz de nadie, pero también resulta verosímil que muchos piensen en lo que yo: en el terrible sufrimiento del Molt Honorable en su impostura durante estos años pasados, desde que iniciara su andadura patriótica en la Banca Catalana.

No quisiera para mí un sufrimiento tan terrible sabiéndome en tamaño pecado fiscal. Convengamos pues en reconocer al padre y sempiterno mentor de Convergencia i Unió -o Divergencia y Separación, porque ya no me aclaro-, el donaire con el que lo ha soportado.

Bien es cierto que la bandera del antiguo Reino de Aragón, a modo de túnica con la que cubrirse, y una barretina, para que su cacumen no tuviera fugas incontroladas, no eran salvaguardas baladíes.

Y que no habrá faltado un monje de Montserrat, un religioso ecuménico pero nacionalista, que le haya absuelto de sus pecados. ¡Cáspita! 

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