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DIEZ AÑOS POR EL SISTEMA SOLAR EN BUSCA DE RESPUESTAS SOBRE EL ORIGEN DE LA VIDA

La misión Rossetta, a punto de encontrarse con su cometa-objetivo y entrar en la historia espacial

La misión Rossetta, a punto de encontrarse con su cometa-objetivo y entrar en la historia espacial
martes 05 de agosto de 2014, 19:07h
Actualizado el: 08/06/2014 12:45h
Tras recorrer más de 6.000 millones de kilómetros en diez años a través del Sistema Solar, la sonda de la ESA Rosetta está ya rozando su objetivo, el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, sobre el que el equipo de la Agencia Espacial Europea planea hacerla aterrizar para realizar una serie de experimentos que arrojen luz sobre el origen del agua y la vida en la Tierra. A partir de las 11 horas de este miércoles, Rosetta se convierte en la primera nave en entrar en órbita de un cometa. En los próximos meses superará su propio hito y será la primera misión espacial en posarse sobre la superficie de un cometa.
El viaje de Rosetta empezó hace más de diez años, el 2 de marzo de 2004, con su lanzamiento en un cohete Ariane 5 desde el Aeropuerto Espacial Europeo en Kourou, en la Guayana francesa. Desde entonces, la sonda ha dado la vuelta al Sol cinco veces, ha ido ganando velocidad y, gracias al balanceo producido por la fuerza gravitacional de la Tierra y de Marte, ha logrado entrar en una órbita similar a la de su cometa-objetivo. El 67P/Churyumov-Gerasimenko, una roca helada de 4 kilométros de diámetro, se encuentra girando en torno al Sol en una trayectoria elíptica que lo lleva más allá de la órbita de Júpiter en su punto más lejano al Sol y entre las órbitas de Marte y de la Tierra en el más cercano.

En julio de 2011, Rosetta entró en modo de hibernación para recorrer el tramo más solitario y frío de su viaje, cuando se encontraba a unos 800 millones de kilómetros del Sol, cerca de la órbita de Júpiter. La sonda orientó sus paneles solares hacia el Sol para recibir toda la energía posible y comenzó a rotar lentamente sobre su propio eje para mantener la estabilidad. Su despertar, ovacionado por la comunidad científica internacional y la prensa especializada, tuvo lugar casi tres años después, en enero de este 2014.

Una vez terminada la delicada fase de hibernación y restablecido el contacto con la Tierra, la sonda dedicó varios meses a encender y comprobar sus 11 instrumentos científicos y los 10 de los que depende el crucial módulo de aterrizaje.

En el mes de mayo, cuando se encontraba a dos millones de kilómetros de su objetivo, envió a la Tierra las primeras imágenes del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, que impulsaron el pistoletazo de salida para la siguiente fase: poner a Rosetta en la posición adecuada y a la velocidad necesaria para propiciar el esperado encuentro de este miércoles. Desde entonces, Rosetta ha adecuando su ritmo al del cometa, unos 775 metros por segundo, y lo ha hecho gracias a una decena de maniobras diseñadas y efectuadas milimétricamente por un equipo de expertos en dinámica de vuelo del Centro de Operaciones Especiales de la ESA en Darmstadt, Alemania. Algunos de estos movimientos, inducidos a través del encendido y apagado de los propulsores de la nave y de hasta siete horas de duración, se han convertido en las maniobras más largas jamás efectuadas por un satélite de la ESA.



Imágenes del 67P/Churyumov-Gerasimenko enviadas por Rosetta entre el 30 de abril y el 29 de julio de 2014 en su acercamiento al cometa (Fotos: ESA)


En pocas horas, a partir de las 11:00, tendrá lugar el último de estos diez movimientos: el breve (durará sólo 6 minutos y 26 segundos) pero crucial encendido de uno de sus propulsores que permitirá su entrada en la órbita del cometa. Esta maniobra colocará a Rosetta en el primero de los tres lados de la trayectoria que describirá la sonda en su acercamiento alobjetivo. Los lados de este triángulo virtual tendrán unos 100 kilómetros de largo y a Rosetta le llevará entre tres y cuatro días completar cada uno.

Aterrizaje e investigación

Durante el mes de septiembre, Rosetta cartografiará la superficie del cometa con un gran nivel de detalle para seleccionar un lugar de aterrizaje para su módulo Philae, de 100 kg. Teniendo en cuenta que la gravedad de un cometa de 4 kilómetros de diámetro es prácticamente despreciable, Philae tendrá que ‘atracar’ sujetándose con tornillos y arpones para evitar rebotar contra su superficie.

El aterrizaje está programado para octubre y supondrá un hito en la historia de la investigación espacial: será la primera vez que un artefacto humano se posa sobre la superficie de un cometa. Pero no sólo se trata de hacer historia, sino de avanzar en la investigación sobre el universo. Los cometas se consideran elementos constitutivos del Sistema Solar primitivo y se cree que, entre sus secretos, esconden respuestas sobre el origen de gran parte del agua de la Tierra. Algunas teorías científicas señalan también que son precisamente los cometas los que han traído a nuestro planeta los ingredientes necesarios para que surgiese la vida. Los datos que recoja Rosetta ayudarán, por tanto, a comprender mejor el papel que jugaron estos objetos en la evolución del Sistema Solar.

Tras el anclaje al cometa, dará comienzo la fase llamada 'escolta', en la que Rosetta acompañará al 67P/Churyumov-Gerasimenko en su aproximación al Sol, alcanzando el punto más cercano, a unos 185 millones de kilómetros de nuestra estrella, el 13 de agosto de 2015. Mientras el cometa surca el Sistema Solar interior a una velocidad de 100.000 km/h, Rosetta mantendrá una velocidad relativa equivalente a la de una persona caminando. Durante esta fase de ‘escolta’, la sonda continuará analizando muestras de polvo y gas mientras estudia cómo evolucionan las condiciones en la superficie del cometa a medida que ésta se calienta y sus hielos comienzan a sublimar.

Philae tomará panorámicas de su entorno e imágenes de muy alta resolución de la superficie, y estudiará in situ la composición del hielo y de la materia orgánica que componen el núcleo del cometa. Para ello, el módulo de aterrizaje está equipado con una barrena que le permite tomar muestras a 20-30 centímetros de profundidad, que luego analiza en su laboratorio de a bordo.
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