NOVELA
Thomas Wolfe: Hermana Muerte
domingo 07 de septiembre de 2014, 11:00h
Actualizado el: 09/07/2014 13:31h
Traducción de Juan Sebastián Cárdenas. Periférica. Cáceres, 2014. 94 páginas. 14,50 €Por Alejandro San Francisco
Con este título de resabios franciscanos, el escritor norteamericano Thomas Wolfe (1900-1938) presenta una novela breve centrada en la muerte de varias personas en la ciudad de Nueva York, donde el autor llegó a vivir a fines de 1923.
El comienzo del libro irrumpe de una manera que fija su sentido: “Hasta en tres ocasiones me había topado con el rostro de la muerte en la ciudad y ahora, en aquella primavera, volvíamos a vernos”. Todos los casos presentan situaciones diversas: un hombre que muere repentinamente en una estación del Metro; un comerciante arrollado por un camión, fruto de un accidente irresponsable que parece asesinato; un vagabundo que encuentra una muerte solitaria; una dramática caída de otro hombre desde la novena planta de un edificio.
La obra de Wolfe es una narración literaria, pero tiene un propósito más profundo, cual es la reflexión sobre la muerte que nos acompaña, nos iguala, nos determina. Pero también se permite algunas consideraciones de carácter social, mostradas de manera creativa a través de las contradicciones propias de la sociedad. Así aparece, por ejemplo, en el caso de un edificio con tiendas de lujo, donde asisten las mujeres más hermosas y millonarias de la ciudad, pero donde también cae una persona desde el noveno piso encontrando la muerte. Con ello se contrasta la fealdad de la muerte con la belleza de la moda, la vida que acaba con la de una hermosa mujer que huye de la muerte como del dolor y todo lo que signifique dificultades, cual mundo ficticio que no quiere toparse con la realidad.
La muerte no solo representa el fin de la vida, su significado más obvio, sino que tiene múltiples connotaciones sociales, culturales y religiosas. El dolor que acompaña la partida de un ser querido, la indiferencia con que se despiden algunos menos afortunados, el morboso interés por acercarse a un muerto y saber las razones del deceso, sin que exista ningún interés real por la persona. Por otra parte, junto al difunto aparece una visión retrospectiva de la vida: “El tono cetrino de su vida entera pintándole el rostro”, “Tú sigues muerto dentro del túnel gris de los hombres grises”, la vida vagabunda, el accidente inesperado, la separación definitiva del cuerpo y el alma.
En la parte final de la obra Wolfe realiza una notable reflexión: “Yo había visto morir a mi hermano y a mi padre en la oscura semivigilia de la noche y había conocido y amado la figura de la orgullosa Muerte siempre que ésta se presentó ante mí”. Y, en una especie de confesión, agrega: “Muerte: te he visto y conocido tan bien porque he vivido mucho tiempo junto a Soledad, tu hermana, por eso ya no te tengo miedo”.
Un libro sencillo que nos devuelve a uno de los temas centrales de la vida humana, el fin inexcusable, que forma parte de la reflexión histórica o filosófica, así como también la literaria, como ocurre con este libro del escritor norteamericano.