¿Por qué han dejado a Gallardón llegar tan lejos para después tumbar el aborto?
jueves 18 de septiembre de 2014, 11:41h
Actualizado el: 18/09/2014 11:50h
Alberto Ruiz-Gallardón se encuentra en un callejón sin salida, escenario que no le resulta desconocido y en el que sabe moverse. Ya desde su tiempo como alcalde de Madrid ha amagado en más de una ocasión con dejarlo todo. La que más se recuerda es aquella en 2008 en la que sintió frustradas sus aspiraciones en el ámbito nacional cuando Mariano Rajoy le dejó sin lugar en el Congreso de los Diputados. Aún no se sabe si cumplirá otra, la de 2012, cuando aseguró que su cargo en este Gobierno será su “última acción en política”.
Ahora queda como padre de una reforma del aborto que tuvo el visto bueno de todo el Ejecutivo en Consejo de Ministros en diciembre de 2013 y que Rajoy o Soraya Sáenz de Santamaría, junto con el resto de miembros del gabinete, han defendido allí donde han acudido y con los mismos argumentos: que la ley era “similar” a la aprobada por los socialistas en 1985, que estaba “inspirada” por la doctrina del Tribunal Constitucional y que estaba incluida en el programa electoral que votaron mayoritariamente los españoles, aunque este sólo se refería de forma breve y general a la maternidad: “Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores”.
La paternidad de la ley depende de la concepción que cada uno tenga de la delegación de responsabilidades en el Gobierno. Es decir, si se toma a Rajoy por máximo responsable e incluso impulsor de la labor de sus ministros o, por el contrario, si se cree que deja hacer y más tarde calcula el desgaste de las propuestas. En la era Zapatero se recuerda a más de un ministro -a micrófono apagado primero y mediante memorias, después- lamentando ser zarandeado por medidas que procedían de arriba, pero que sólo quemaban a los de abajo, especialmente en materia económica y de empleo.
En este caso, Gallardón queda solo frente a los que siempre han criticado la reforma y también frente a quienes la veían con buenos ojos y ahora están enfadados. Rajoy quiere compensar al ministro y por supuesto evitar una marcha que no sucederá, sobre todo por lo que al primero le ha costado mantener el bloque con el sólo relevo obligado de Miguel Arias Cañete y por lo que el segundo ha tenido que esperar hasta alcanzar un Ministerio, cuando allá en 2008 pensaba que la Alcaldía de Madrid sería su techo, al menos si de Esperanza Aguirre dependía.
Es inevitable preguntarse por qué han dejado a Gallardón llegar tan lejos en su defensa y hasta asegurado sucesivas fechas para el anuncio –todas anuladas- para en definitiva dejarlo todo en suspensión.