Rajoy se lava las manos con Rato
martes 21 de octubre de 2014, 09:07h
Rodrigo Rato siempre ha sido considerado uno de los grandes valores del PP. Como ministro de Economía de Aznar, protagonizó una de las mejores gestiones del Ejecutivo, al lograr una drástica reducción del desempleo heredado del Gobierno de Felipe González y al impulsar la etapa más próspera de España. Junto con Rajoy y Mayor Oreja, formó parte de la terna para ser elegido candidato del PP a las elecciones, cuando Aznar decidió retirarse. Y también obtuvo el reconocimiento internacional por su gestión como presidente del FMI. Un currículum intachable.
Su paso por Bankia, sin embargo, ha supuesto todo un calvario para Rodrigo Rato. Heredó una Caja llena de agujeros de Blesa y, ahora, ha saltado el escándalo de las llamadas tarjetas opacas, del que se le acusa de ser responsable al no eliminar el despilfarro de los directivos que gastaban a manos llenas. Él mismo empleó este sistema para pagar unos gastos que no parecen ser precisamente de “representación”.
Ante este escándalo, Rajoy, como suele, no ha dado la cara. Ha dejado que, primero, el presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra exigiera la expulsión de Rato del partido y, más tarde, Cospedal insinuara que se estaba estudiando el caso. El presidente del Gobierno se ha limitado a decir que “intentaría resolverlo de la manera más justa.” No se mojó.
Tuvo que ser el propio Rodrigo Rato el que, ante la crisis que se estaba fraguando en el PP, tomara la decisión mediante una carta de pedir la suspensión temporal de su militancia en el PP, “a la espera de demostrar su inocencia”.
Al final, todos contentos. Rajoy se ha quitado un peso de encima, gracias a las puyas lanzadas por miembros de su partido. Una vez más, se ha lavado las manos.