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JORNADA 3: ATLÉTICO 5 MALMÖ FF 0

El Atlético encuentra utilidad al aumento de calidad veraniega, desnuda al Malmö y se lanza al liderato

Diego García. Estadio Vicente Calderón
miércoles 22 de octubre de 2014, 22:42h
Actualizado el: 22/10/2014 23:11h

Arda, Koke, Griezmann y Saúl tumbaron al campeón sueco en la primera gran noche combinativa del Atlético 2014-15. La calidad se impuso y los goles en jugada llegaron al Calderón. Cerci y Mandzukic marcaron. Por Diego García


Anochecer de presunta terapia goleadora
en la ribera del Manzanares. El rival, piedra más débil de muro a escalar para alcanzar la fase eliminatoria de esta Liga de Campeones, actuaba en el papel pasivo de un duelo en el que los madrileños estaban llamados a manejar la pelota, el ritmo de juego y, con ello, el devenir de las ocasiones de peligro. Con la mente puesta en los tres puntos y el relanzamiento hacia la consecución del liderato de grupo -tras superar el resbalón del Pireo y tumbar con galones pragmáticos el despliegue de anestesia balompédica de la Vecchia Signora-, asomaba por los aledaños del vestuario colchonero la intención de impulsar el flujo combinativo en pos de la confluencia goleadora del flanco ofensivo, tan empeñado en la labor colectiva como desacertado de cara a gol.

Diego Pablo Simeone afrontó la baja de Gabi y Tiago colocando dos peones simétricos flanqueando a la red de seguridad de esta batalla, Mario Suárez. Koke Resurrección y Sául Ñíguez tenían, por tanto, el peso de la responsabilidad de generar fútbol raso bajo sus hombros. Por delante, Arda y su libertad creativa y Griezmann y Mandzukic en la punta de lanza. La atribución extensa por banda con Siqueira en el once y la vertiente desbordante sobre la cal del atacante galo constituían las dos variantes en este campo de pruebas que significaba derribar con gusto ofensivo al flamante campeón sueco. Cerci y Raúl Jiménez, de vuelta al banquillo, gozarían de minutos para ganar en mentalización según marcaba el guión del “Cholo”. La espalda de la medular, único riesgo a controlar.

El Malmö, por su parte, no buscó pliegues al diagnóstico efectuado en la sala de prensa del Calderón en la previa del duelo. “Vamos a defender y tratar de hacer daño con velocidad a la contra”, resumió el zaguero Johansson. Así, con la coherencia por bandera, Age Hareide planteó una retaguardia conformada por cinco zagueros de músculo preponderante y culminó su pirámide táctica con la inteligencia de Markus Rosenberg, de vuelta a su país tras una esbelta experiencia en la Bundesliga. Sin la menor intención de disputar la pelota a los locales ni de adelantar la línea de presión en pos de ahogar la salida rojiblanca, los escandinavos arribaron con la intención de crecer a medida que pasaran los minutos y la seguridad propia en relación directa con la impaciencia ajena. Repetir el susto ejecutado al Olympiakos no resultaba una utopía después de todo.

Arrancó el envite con el Atlético de Madrid ejerciendo un dominio blando, sin la intensidad acostumbrada en los toques de corneta caseros. El Malmö, replegado sin sufrir, anestesiaba el ritmo a base de orden. No en vano, en los primeros 15 minutos de acción, los suecos protagonizaron el bagaje ofensivo con un robo y salida que concluyó en tímido disparo de Thelin -minuto 1- y un cabezazo que despejó Moyá tras un saque de esquina –minuto 4-. Los visitantes cerraban bien el balón parado local y la horizontalidad se adueñó del despliegue colchonero.

La merma en la velocidad combinativa del Atlético ofreció un señuelo al bloque sueco, que aceptó la invitación a manejar la pelota. El respeto táctico comenzaba a resentirse con los primeros espacios para las transiciones para ambos flancos. Saúl remató una contra colchonera con el primer chut de su equipo, en el 24 de juego, muy desviado y Eriksson protagonizó la respuesta al chutar a las nubes tras una posesión larga visitante, minutos después. El propio Saúl repitió intento y destino en el 25. El paso delante de la zaga de cinco piezas sueca abría un escenario de incertidumbre con Griezman dibujando desmarques puntiagudos a la espalda de la lenta defensa del Malmö. El desborde de Siqueira -que buscó un lanzamiento potente desde media distancia sin consecuencias- con centro y cabezazo del punta francés cerró la primera media hora de equilibrio difuso.

Un pase de Arda a la entrada de Griezmann y chut al larguero del galo en el 34 confirmaba la reclamación de mando en el juego del Atlético. En el rebote, Mandzukic cabeceó sin marca y un zaguero sacó bajo palos. Saúl completaba el cambio de escenario con un chut alto desde la frontal en el 38. Antes del intermedio, el Atlético inclinaba la cancha y encontraba fisuras en transición aunque los mediapuntas no conseguían desestabilizar por calidad asociativa a los tres gigantes de dura cintura que formaban la última línea de repliegue. Arda y Mario también lo intentaron en pleno vuelo tras robo, sin suerte. Llegó el descanso con una estirada de póster del Moyá a lanzamiento de Eriksson y una sensación conocida en el Calderón: notable número de llegadas y ningún remate que encontrara la red. El dominio del balón no conseguía encontrar la verticalidad efectiva necesaria ante un Malmö que se desdibujó tras la primera media hora de juego. Parecería una cuestión de tiempo y paciencia que el plan inicial diera sus frutos -con o sin el aliño de la estrategia-.

Con esta reflexión pareció comulgar Simeone, ya que el segundo acto comenzó sin movimientos. Y así se manifestó la evidencia en la primera llegada de la reanudación. Un chispazo de Arda para filtrar un pase en el balcón del área pequeña para la entrada y remate cruzado de Koke. En Atlético golpeaba, al fin, en el minuto 48 de partido. La reacción valiente o contemporizadora de los suecos marcaría el transcurrir del marcador. El equipo español seguía con rigor el programa marcado por el “Cholo”, esta vez sí, con protagonismo de los pases interlineales por el sector central. De otra combinación en la frontal visitante entre Arda, Koke y Siqueira nació el siguiente sofoco escandinavo. En el 51, un chut demasiado cruzado del lateral portugués cerraba la subida de intensidad local.


La madurez competitiva del campeón sueco hizo que los jugadores optaran por asumir el golpe y tratar de crecer con el juego, pasado el vendaval. Un robo y salida de Halst abrió un agujero en la medular colchonera que aprovechó Forsberg para, con un cambio de ritmo sensacional, avisar del riesgo en transición visitante. El técnico interior chutó desviado por poco en el 60. El duelo no iba a cerrarse por entrega visitante. Pero, instantes después, Koke abrió la banda en superioridad, centró raso y Mandzukic hizo el segundo al colar su astucia entre las torres rivales. Con el 2-0 respiró el bloque madrileño, que veía como el juego por el césped de Griezmann, Arda, Koke y Saúl desmontaba el orden del contendiente. De una transición por el sector central nació el tercero en forma de premio a Antoine. El francés había ejercido de la pieza más intensa en el trabajo de presión en el primer acto y ahora cerraba 20 minutos de excepcional raza con el tercero de la noche. Tres goles en ese intervalo para domesticar al campeón sueco y hacer probar de la medicina que tumba rivales en el coliseo colchonero. Al fin, el valor añadido de calidad adquirido este verano se vislumbraba en el juego combinativo por abajo.

Kroon entró por Forsberg y Arda dejó su sitio -ovacionado en reconocimiento a su enésima aparición como guía del camino a seguir con la asistencia que abrió la lata- a Raúl García y el partido entraba en la cuesta abajo competitiva pasado el ecuador del segundo acto. Simeone dio entonces la alternativa al “Cebolla” Rodríguez y regaló la ovación de la noche a Griezmann tras su primer partido con rol trascendental con la rojiblanca. El recién entrado Kroon protagonizó todo el bagaje ofensivo de este tramo de encuentro con un lanzamiento que lamió el poste de Moyá en el 76. Cerci también saltó al campo al instante por Mandzukic para encontrar el rodaje y la conexión con sus compañeros. El italiano no tardó en probar fortuna desde la frontal.

Agonizó el duelo con un rosario de jugadas intrascendentes producto del pundonor en la derrota sueco y las batallas en el centro del campo sentenciaron el ritmo ofensivo. Mario Suárez tuvo el cuarto tras una acción de rebotes y desborde de Juanfran, pero su remate desde el punto de penalti forzó la estirada brillante del meta Olsen. Nada pudo hacer el portero visitante con el cabezazo de Godín a la red en el 86 tras el saque de esquina de Koke. El cuarto punto del repaso Atlético llegó al tiempo que Hareide sacaba del campo a Eriksson para dar entrada a Thern. El líder del grupo a de la Liga de Campeones había cerrado hace rato el segundo triunfo de su torneo y parte del acomodo del estilo a la calidad recién llegada. Con esta victoria, Simeone despeja el terreno para la clasificación -la Juve también cayó en el Pireo- y sigue enriqueciendo su proyecto al plasmar la conexión de la teoría a la práctica con las asociaciones en tres cuartos de cancha establecidas entre Koke, Arda, Griezmann y Saúl. Cerci redondeó el festival con un cañonazo al poste en el descuento y golpeo fino a la red para sellar la manita en una victoria de mayor valor simbólico que estadístico, a pesar de constituir la mayor goleada del Atlético en su historia en esta competición.

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