La economía se está recuperando. Lo hace a pesar... Por José Carlos Rodríguez
La economía se está recuperando. Lo hace a pesar de que el crédito al sector privado está átono. ¿Qué ocurrirá cuando se recupere? Aunque, la pregunta ahora es, ¿se recuperará el crédito pronto?
Hay razones para pensar que el crédito no tardará en volver. En Europa, el sector privado ha dejado de desapalancarse, es decir, de reducir su endeudamiento. ¿Qué es lo que ocurre en España? Según los datos del Banco de España, a finales de 2011 la deuda de las familias era de 870.633 millones de euros. Desde entonces no ha dejado de caer, hasta los 761.838 millones actuales. Lo ha hecho a un ritmo constante que ronda el 4,5 por ciento, y que no ha aminorado en los últimos meses. A finales de 2011, la deuda de las empresas españolas era de 1,2 billones: 1.258.039 millones de euros. Las empresas siguen desapalancándose, a un ritmo interanual del -4,7 por ciento. Ese ritmo, es cierto, se ha aminorado en los últimos dos años, pero sigue siendo significativo.
¿Qué quiere decir esto? Que las familias siguen considerando que su endeudamiento es excesivo. Y lo mismo ocurre con las empresas. El desapalancamiento continuará todavía por un tiempo, y no hay signos de que la tendencia de los últimos años vaya a cambiar a corto plazo. Si el sector privado reduce su endeudamiento, pensar en que se recupere el crédito es ilusorio. Pero hay más.
El crédito al sector privado no va a recuperarse si el sector público acapara el crédito que se genera. El déficit público en 2009 fue del -11,10 por ciento; en 2010 del -9,60 por ciento; lo mismo (-9,60) ocurrió en 2011 y en 2012 del -10,60 por ciento. El año pasado, el déficit se redujo hasta el -7,10 por ciento. La deuda de las Administraciones Públicas, que en 2009 era de 568.700 millones de euros, en agosto de 2014 era ya de 1.010.028 millones. El ritmo de crecimiento ha caído desde el caso 20 por ciento de 2012 hasta el 6,1 del último dato, pero sigue siendo alto. El sector público seguirá secando de crédito al sector privado por el llamado “efecto crowding out”.
Pero hay más. Los bancos han tenido que fortalecer su posición financiera, lo cual restaba su capacidad de ampliar el crédito. La cuestión es que ese camino de fortalecimiento de su solvencia va a continuar hasta 2019, según prevé el acuerdo Basilea III. Los requisitos de capital tendrán que reforzarse hasta un 13 por ciento, dos o tres puntos por encima de los actuales.
Por todos estos motivos, el crédito tendrá dificultades para recuperarse al menos en un año. Pero no nos dejemos llevar demasiado por estas razones. Si las expectativas de crecimiento suben, el crédito, pese a estas dificultades, podrá recuperarse. Pero no será pronto.