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Anson: "Es peligroso abrir el melón de la reforma constitucional, pero es más peligroso no hacerlo"

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 04 de diciembre de 2014, 01:46h
Actualizado el: 04 de diciembre de 2014, 15:02h
Luis María Anson es escéptico ante la posibilidad de que se haga una reforma ordenada.

“Aquí, o hacemos desde dentro una reforma ordenada de la Constitución o nos harán esa reforma revolucionariamente desde fuera”. Así de contundente se ha mostrado el presidente de El Imparcial, Luis María Anson, durante un debate celebrado este miércoles en el Centro Cultural de Moncloa, en Madrid, sobre la Constitución y su vigencia 36 años después en el que ha añadido que “es peligroso abrir el melón de la reforma constitucional, pero es más peligroso no hacerlo”.

Desde su punto de vista, la situación en la que se encuentra España y lo que habría que hacer para solucionarla pasa por que “no se puede plantear la reforma constitucional nada más porque queremos conservar la Constitución”. Además, esa reforma tiene muchos peligros que hay que eludir “acentuando que de lo que se trata es de robustecer la idea de España y no de centrifugarla y disminuirla”. Y ya finalmente, “esa reforma constitucional ordenada puede resolver los problemas territoriales y enfrentarse al órdago de la secesión catalana de la manera más inteligente”.

Junto al rector de la UNED, Alejandro Tiana; el director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Benigno Pendás; y el diputado en las Cortes Constituyentes, José Miguel Ortí Bordás; con la moderación del concejal de Distrito Moncloa-Aravaca, Álvaro Ballarín, el académico ha ampliado que “no se trata en ningún caso de reformar la Constitución para empeorarla, se trata de robustecerla y, por tanto, de robustecer España”. Para ello, ha recomendado “actuar con la debida prudencia, con la moderación y mesura que requieren estos temas”.

Rejuvenecimiento institucional

Luis María Anson ha hecho especial hincapié en la importancia que está teniendo en la actualidad el rejuvenecimiento de las instituciones, acorde con los tiempos que vivimos a comienzos de la Era Digital. En este sentido, ha señalado que “se ha rejuvenecido el principal partido de la oposición, el PSOE, y ha surgido en el mundo comunista un sector joven que se llama Podemos” que ha obligado a IU a rejuvenecerse también con la dimisión de Cayo Lara.

Igualmente, ha continuado, “por destino de la providencia, han desaparecido los máximos responsables del primer banco y de unos grandes almacenes muy importantes en España y ya se han rejuvenecido sus cúpulas directivas”. Del mismo modo, “las gentes más capaces del PP hablan cada vez más de la necesidad de rejuvenecer el partido y de que se adapte a las circunstancias del tiempo nuevo en el que estamos”.

Pero sobre todo, ha recalcado el miembro de la RAE, “no podemos olvidar que hemos tenido durante 37 años un Rey asombroso que ha sido el primero que ha dicho que esto no lo puede solucionar su generación, que lo tiene que arreglar otra” y abdicó porque tiene un hijo que es el que puede abordar estas reformas necesarias para España.

¿Qué hay que hacer?

Por todo esto, Luis María Anson ha explicado lo que a su juicio cree que se debería haber emprendido hace meses: “El presidente del Gobierno tiene que indicar al Rey, que es el que tiene capacidad de convocatoria –el presidente hoy no la tiene–, que tiene que emprender el camino de una reforma constitucional prudente, sensata, constructiva y que se haga ordenadamente”.

Desde su punto de vista, “el Rey tendría que convocar a Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar, algunos de los ministros más prestigiosos por su andadura internacional como Javier Solana, un ministro que tiene buenas relaciones con el Ejército como José Bono, por supuesto a Josep Duran Lleida, Mikel Roca Junyent, José Antonio Ardanza y, sobre todo, algo que no se hizo en la Constitución de 1978, llamar a cuatro o cinco catedráticos de Derecho Constitucional”.

A estos –ha insistido Anson–, lo primero que les tiene que decir el Rey es que tienen que empezar a trabajar para una reforma constitucional, pero no la reforma que ellos quieren, “sino la que quieren las nuevas generaciones”. Por ello, cree que lo primero que tienen que hacer los que se encarguen de esta reforma es hablar con los líderes de las nuevas generaciones, con los líderes religiosos, con los líderes políticos, con los económicos, con los culturales, con los líderes deportivos…”.

Máximo consenso

Señala que “cuando tengan un conocimiento claro de lo que quieren las nuevas generaciones, que redacten esa Constitución procurando captar el máximo consenso posible”. Opina que ya se va tarde, que habría sido mejor emprender esta labor antes del verano, pero que todavía hay 6 o 7 meses porque una reforma Constitucional lleva una cantidad de debate extraordinario.

De esta forma, si se llega a un consenso suficientemente grande para la Constitución, como ha ocurrido para la abdicación, llegaríamos a septiembre y convocar unas sesiones extraordinarias del parlamento para que lo aprueben 2/3 del Congreso y 2/3 del Senado. Esto se podría sacar con el acuerdo del PP y PSOE porque funcionaría el espíritu de la Transición.

El problema es que, según las encuestas, surgiría un Parlamento en el que esos 2/3 de Parlamento estarían condicionados por los resultados tras las elecciones. De ahí la importancia, recuerda Anson, cuando Felipe González hablaba de un pacto entre PP y PSOE.

La reflexión del CNI

Para terminar, el presidente de El Imparcial ha afirmado que en estos momentos en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se está estudiando de forma absolutamente certera el futuro inmediato de España con un resultado esclarecedor: “En un referéndum de esa Constitución ordenadamente reformada, probablemente se ganaría en España con el 75% y más del 60% de los catalanes la votarían”. Así, “ejerceríamos todos el derecho a decidir cómo se debe ejercer”.

El CNI tiene claro, apunta Anson, que este referéndum sobre una reforma constitucional hecha de esa manera ordenada se ganaría con el 75%, mientras que si se hiciera con una fórmula de elecciones plebiscitarias se perdería con el 75%, “esa es la diferencia”.

El Centro Nacional de Inteligencia se inclina por una reforma constitucional de este tipo porque, además de hacer partícipes a las nuevas generaciones y que se sientan parte de ella, resuelve un problema especialmente agrio que es el secesionismo catalán. Así, los independentistas votarán que no, pero la gente sensata, que es la que predomina en Cataluña votará que sí.

Anson no está muy seguro de que todo esto sea lo que se va a hacer porque, al final, los partidos políticos miran solo a corto plazo y en estos momentos “lo único que preocupa son las elecciones municipales y autonómicas”. “Y cuando se hayan cerrado estas –continúa–, estarán absolutamente absorbidos por las generales sin darse cuenta de que lo urgente no puede predominar sobre lo importante y lo importante es reestructurar el Estado español para que podamos disfrutar, como hemos hecho durante los últimos 40 años, de una España próspera, con libertad y justicia social”.


De izquierda a derecha: el director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Benigno Pendás; el rector de la UNED, Alejandro Tiana; el concejal de Distrito Moncloa-Aravaca, Álvaro Ballarín: el académico y presidente de El Imparcial, Luis María Anson; y el diputado en las Cortes Constituyentes, José Miguel Ortí Bordás.

Al respecto de la necesidad de una reforma de la Constitución, el rector de la UNED, Alejandro Tiana, se ha mostrado partidario de hacerlo, cree que “ninguna Constitución es eterna” y tampoco cree que haya que “lanzarse locamente a una reforma, aunque sí revisarla. Ha dejado claro que “muchas de las cosas que hay que cambiar derivan del sistema político y no del sistema constitucional”. Además, ha apuntado que el problema que se le plantea es que fiarlo todo a una reforma en un momento que hay posiciones tan enfrentadas “nos puede llevar a un viaje a ninguna parte”.

Por su parte, el director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Benigno Pendás, ha recalcado que “nadie sabe muy bien a dónde queremos ir” con una reforma de la Constitución. Pone como ejemplo la territorialidad, donde “no hay acuerdo y sí posiciones muy dispersas”. Cree que “es el momento de tabajar para forjar consensos”. En este sentido, ha afirmado que “una cosa es racionalizar el modelo autonómico y otra cosa poner en cuestión la soberanía nacional. Son dos cosas muy distintas”.

Sobre los jóvenes y la Constitución, Pendás ha explicado que “primero pasamos por una generación entusiasta de la Constitución, después se pasó a un cierto afecto, luego a un respeto hasta llegar a la actual desafección”. Por otra parte, cree que “hay que hacer un esfuerzo por que a la política lleguen los mejores”.

Para terminar, el diputado en las Cortes Constituyentes, José Miguel Ortí Bordás, que participó en la elaboración de la Constitución del 78, cree firmemente que “debe ser reformada, pero no porque haya gente que dice "es que yo no la voté" o por las obsesiones de algunos grupos políticos operantes hoy día, sino porque lo exige el interés del país en este momento, que no es el de 1978”.

Ortí Bordás opina que “el título 8 de la Constitución es impresentable y está pidiendo a voces que se reforme: Ahí fallamos con el célebre café para todos”. Cree que “hay que preservar en el espíritu de la Transición” y resalta que es importante observar que “los que quieren una reforma de la Constitución no quieren destruirla, quieren conservarla”.
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