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Una victoria contra Eta

miércoles 21 de mayo de 2008, 22:15h
La detención de un terrorista es siempre una buena noticia. Máxime, cuando se trata del principal dirigente de Eta, y de tres de sus más destacados dirigentes. Por desgracia, todo el mundo sabe que, tras ellos, vendrán otros iguales o peores. Pero no cabe duda de que, momentáneamente, se ha privado a la banda terrorista de cuatro de sus elementos más significativos, y eso es bueno. Dicho esto, si observamos la trayectoria de los sujetos en cuestión, nos cercioraremos de algo que seguramente no guste resaltar desde filas nacionalistas: de los cuatro primeros detenidos, tres de ellos provienen de la izquierda abertzale, donde han ocupado diversos cargos de responsabilidad.

No es la primera vez que ocurre. De hecho, rara es la detención en la que no figura algún concejal de SEGI, PCTV, EH o como quiera denominarse a las diferentes ramificaciones políticas de Eta. Sin ellas, por otro lado, perdería gran parte de su capacidad operativa. No en vano, su entramado social es el encargado de tramitar y obtener jugosas subvenciones, amén de ocupar una importante cuota de poder en las instituciones públicas. Eso, sin contar el altavoz mediático que supone estar presente en la vida política activa. Y es precisamente a ese entramado al que defiende a capa y espada el llamado “nacionalismo moderado”, cuya moderación choca frontalmente con apoyar a quienes respaldan asesinatos. Por fortuna, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y muy especialmente la Guardia Civil, se dedican a los suyo. Gracias a ellos y la Gendarmería francesa se ha logrado un éxito más en esa carrera de fondo que es la lucha antiterrorista. Porque sí, Eta ya no es la de los años ochenta, cuando la afluencia de atentados mortales se hacía insoportable. Hoy su debilidad es evidente, pero sigue matando. Por tanto, dicha debilidad, por más que exista, no puede hacernos caer en la tentación de minusvalorar a la banda terrorista. Hasta que deje de haber violencia, Eta será un peligro. Poco importa su nivel de fortaleza; por escaso que éste sea, siempre estará dispuesta a matar. Pero Eta no son sólo los que ponen las bombas. También lo son quienes las justifican, o no condenan. Y hasta que la segunda esté fuera de la circulación, la primera seguirá haciendo de las suyas. A ver si se entera el PNV.
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