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NOVELA

Lluís Llach: Las mujeres de la Principal

domingo 21 de diciembre de 2014, 14:01h
Lluís Llach: Las mujeres de la Principal

Traducción de Rosa María Parts. Seix Barral. Barcelona, 2014. 368 páginas. 20 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Francisco Estévez

El cantautor catalán Lluís Llach dio el salto a la narrativa con Memoria de unos ojos pintados (2012), novela de amistades, amoríos y reivindicaciones políticas en la Barceloneta cercano el fragor de la Guerra Civil española. Poco tiempo después, tras su opera prima, nos llega Las mujeres de la Principal (2014) donde incide en los mismos temas (el amor, el puritanismo represivo, la dictadura franquista…) vistos ahora bajo el prisma femenino de una saga familiar catalana y encubiertos por ciertos ribetes de novela negra. La insistencia en ciertas obsesiones personales ofrece legitimidad a aquel aserto por el cual un escritor parece escribir, novela tras novela, siempre el mismo libro. La capacidad del autor para vestir con diferentes ropajes sus propios fantasmas y para trazar cada vez con mayor precisión y amplitud sus siluetas, determina la valía y el alcance del novelista de raza. Por contra, la insistencia machacona sin irisaciones nuevas, calados de mayor profundidad o matices novedosos en tales temas delatará al escritor de bajo vuelo.

La narración de Las mujeres de la Principal es la voz recuperada de tres mujeres de una familia burguesa: abuela (conocida como la Vieja), madre (la Señora) e hija, desde los últimos años del siglo XIX hasta los inicios del presente milenio. Ancladas en “La Principal”, un lujoso caserón a la postre jaula para las féminas, símbolo del poder de la familia que domina la bodega, viñas y tierras circundantes de un pueblecito en la comarca la Abadía de la Cataluña interior. Mediado el siglo xix la familia Roderich amasó fortuna con la comercialización del vino tinto Vall Blava, mientras se extendía una plaga de filoxera por Europa que carcomía todas las viñas. Por otro lado y recogido entre viñas se agazapa también el misterio de un crimen con adornos esotéricos populares (llamado por los vecinos “el misterio de aquello”) cometido durante los días aciagos del golpe de Estado de 1936. Pocos años después, un investigador en apariencia metódico, clavado en un tiempo antiguo e influido por lecturas de novelas negras, desempolvará el caso, agitando con ello la carcoma de las envidias, el egotismo de las posesiones, las pasiones soterradas, los impulsos sexuales diversos, las ruindades de ciertos eclesiásticos y el rudo machismo de un mundo vinícola regentado por hombres en una época aún no lejana del todo.

Sobre estos dos vértices presenta Lluís Llach los nudos familiares de una burguesía catalana enredados más si cabe hasta volverse gorgianos por el citado crimen. Lazos tortuosos y viñas podridas que solo la poda fulminante, profunda, del amor y el deseo de libertad tal vez puedan cortar. La novela está redactada con mano de lector habitual lo que aporta agilidad al texto. Como taras, la más acusada es la pretensión narrativa de servir como “escarnio de la memoria”, legítimo en los personajes que narran o escriben la historia, pero peligroso para escritores no duchos. Puede lastrar el posible vuelo literario de una historia con buena miga y hacerla planear en los convencionalismos de la novela de tesis. Las más de las veces en Literatura lo importante no es qué se cuenta, sino el cómo. Además, conviene perseverar en la demanda de traducciones pulcrísimas en beneficio de ambas lenguas (catalana y española). Siendo aceptable la presente, se cuelan de rondón ciertos catalanismos, usos indebidos preposicionales y alguna sintaxis chirriante, si bien aislada. Las mujeres de la Principal es, en definitiva, una novela ligera de cierto suspense que quizá a algunos pueda abstraer del empacho de estas fiestas que se nos abalanzan.

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