COSAS VEREDES
2015: un año decisivo
María Cano
x
mariacanoelimparciales/10/5/10/22
lunes 05 de enero de 2015, 20:40h
Las decisiones electoralistas pasan factura y algunas son demasiado abultadas como para mirar hacia otro lado. El Gobierno ha tenido que provisionar 200 millones de euros para hacer frente al posible impago del 35 por ciento de los créditos ICO Directo. 200 millones... que saldrán de donde sale todo lo demás, de nuestros bolsillos.
La intención, a priori, era buena, facilitar el crédito a pequeñas y medianas empresas que no podían obtenerlo a través de la banca privada. Si no podían acceder a este tipo de préstamos es porque no ofrecían las garantías mínimas que estas entidades exigen para ello. Pero el Ministerio de Economía, en su afán de darle un empujón a las pymes y, de paso, al consumo, se arriesgó a ofrecer estas ayudas avalando el 100 por cien del capital prestado y pidiendo a cambio unas garantías que a todas luces se han mostrado insuficientes.
Algo que recuerda bastante a la propuesta de Podemos, aunque ellos van más allá y quieren, incluso, que el crédito sea un derecho de todos los ciudadanos. Para ir a lo concreto, supongamos que usted tiene una fábrica de zapatos. Pues es como si usted empezara a fiar a todo aquel posible cliente que entrara por la puerta creyendo ciegamente en su bondad. ¿Qué cree que ocurriría?
Sí, el Estado no es una empresa, pero gestiona nuestro dinero, por lo que nos incumbe lo que haga con él y cómo lo administre.
De los errores se aprende (esperemos), y la receta de la recuperación no la tiene nadie porque son demasiados los factores internos y, sobre todo, externos, que aliñan la ensalada y pueden cambiar su sabor de forma determinante ensalzándola o arruinándola.
El Gobierno tiene sus miras puestas en sacar a este país del hoyo, pero tendrá que ser más cauto y abandonar el sendero excesivamente electoralista en favor de otro un poco más sensato y realista que puede que guste menos a corto plazo, pero seguro que a medio o largo le sale rentable.
El problema es que tenemos un horizonte cuajado de citas con las urnas y el lenguaje de unos y de otros se vuelve almibarado y nuestros políticos se convierten en unos auténticos expertos de prometer lo que la ciudadanía quiere escuchar. Ahí entramos en juego nosotros, los incautos, los que mordemos el anzuelo y después, a esperar cuatro años...
Las próximas elecciones van a ser decisivas. Todo apunta a que van a cambiar muchas cosas y debemos ser responsables y sensatos nosotros también porque cada voto cuenta. Para tener una opinión crítica, no basta con leer el periódico afín a nuestra ideología y ver las noticias en esa cadena que nos gusta, hay que escuchar a todos, leer a todos y, lo más fácil, hablar con todos. Sin exaltaciones, que también somos muy dados a ello, porque nos encanta pensar eso de que o estás conmigo o estás contra mi y lo de escuchar no lo practicamos demasiado bien. Les invito en los próximos meses a hablar menos y a escuchar y preguntar más, a poner en duda todas sus presuntas certezas y a interesarse hasta por lo que piensa ese vecino suyo o ese compañero de trabajo con el que cree que no tiene nada en común. Es probable que no lo tenga, pero seguro que aprende algo.
Lo fácil es criticar la mala decisión del Gobierno sobre el ICO Directo, pero es una de las muchas medidas que ha puesto en marcha y no todas han fracasado. ¿No consiste en arriesgar la vida, los negocios y hasta el amor? Templanza, ojos y oídos abiertos, sensatez e inteligencia. Ese es mi deseo para este nuevo año. Feliz 2015.
|
Subdirectora de EL IMPARCIAL
|
mariacanoelimparciales/10/5/10/22
|