El negocio de adivinar por dónde va a ir un año... Por José Carlos Rodríguez
El negocio de adivinar por dónde va a ir un año es muy malo, ya lo hemos dicho en estas crónicas varias veces. Eso, a pesar de que cada año hemos hecho previsiones de tipo general sobre la marcha de la economía, y hemos acertado siempre. Sobre España queda dicho que “Al final de año habrá un mejor comportamiento que las mejores previsiones que hay actualmente”, como dije que ocurriría en 2014.
¿Qué hay de Europa y, en concreto, de la zona euro? Para tantear este terreno, nos vamos a valer de varios informes. Comenzaremos por uno, elaborado por Danske Bank, y publicado el 12 de enero. En él traza un cuadro bastante optimista. Dice que los precios seguirán bajando durante buena parte de 2015, pero no como consecuencia de una verdadera deflación, sino porque los precios del petróleo se van a mantener bajos. Esto estimulará el consumo, y rebajará los costes de las empresas. Esto último, unido a la depreciación del euro, hará que nuestras empresas sean más competitivas. La depreciación del euro vendrá de la mano de una mayor “flexibilidad cuantitativa” por parte del BCE, que hará que el crédito sea más abundante y barato, lo que a su vez favorecerá el crecimiento. Por otro lado, la insistencia en controlar los déficit públicos es cosa ya del pasado, por lo que por esa vía habrá menos frenos. Por eso Danske prevé un crecimiento de la eurozona para este año y el que viene que está por encima del consenso: un 1,5 por ciento frente al 1,1 del consenso en 2015, y un 2,1 por ciento frente al 1,5 del consenso.
Natixis hace el mismo análisis, sólo que además lo cuantifica: la caída del precio del petróleo, medio punto del PIB, la depreciación del euro aumentará las exportaciones en cuatro puntos porcentuales, y sumado ello a las facilidades de crédito y al menor ritmo del ajuste fiscal en Francia e Italia llevarán el crecimiento, cree, entre el 1,25 y el 1,5 por ciento.
En otro informe de Danske Bank, fechado el día 15, recogen cómo el índice IFO toma un sesgo positivo y creciente, también el indicador adelantado de la OCDE, y lo mismo ocurre con la oferta de dinero en términos reales.
Hay, no obstante, riesgos en el horizonte. El Banco Mundial, por ejemplo, ha dicho en un reciente informe sobre la marcha de la economía en el mundo que ésta va a ser débil en Europa. Lo dice porque teme que nuestro continente caiga en una espiral deflacionaria. Se equivoca el Banco Mundial. Primero porque la deflación es un proceso de ajuste necesario. Y segundo, porque lo que hay como señala el banco nórdico es una caída de precios, no una destrucción del crédito.
¿Qué es, entonces, lo que podría frenar la recuperación? Se lo pregunta Natixis, y la respuesta no está dentro, sino fuera: Un deterioro de la economía de los países exportadores de petróleo, una moderación del crecimiento de los Estados Unidos (algo que parece improbable), la exacervación del decrecimiento de otros países como China, Japón, Brasil o Suráfrica...
Sí hay un elemento interno que tiene en cuenta: la inestabilidad política por la victoria de Podemos en España y del Podemos griego, Syriza, en Grecia. Pero señala que la duda sería más cara en estos países, pero bajaría en el resto. En definitiva, las perspectivas son buenas, al menos para este año.