El hallazgo de un cráneo de hace alrededor de 55.000 años relaciona al homo sapiens con el neandertal. Encontrado en Israel, y aunque incompleto, se ha podido determinar que pertenecía a un individuo adulto, no así el sexo, explica la revista Nature, fuente de esta información.
El descubrimiento corresponde a espeleólogos aficionados, que indagaban en el fondo de la cueva Manot. A ellos se les debe haber llenado el vacío existente hasta la fecha en el registro fósil del viaje del sapiens de África a Europa. Estudios del genoma de estos y de los neandertales sugieren que las dos especies se cruzaron en alguna parte de Oriente Medio entre hace 50.000 y 60.000 años.
Añade Nature, en voz de Jean-Jacques Hublin, paleontólogo en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, que las posibilidades de recuperar el ADN del fragmento de cráneo son escasas, si bien espera que nuevas excavaciones puedan sacar a la luz restos humanos válidos en este sentido.
Katerina Harvati, de la Universidad de Tübingen, en Alemania, celebra que "hasta ahora no teníamos pruebas de que los dos –sapiens y neandertales- aún coexistían en esta región durante este período de tiempo, así que esta es una pieza crucial del rompecabezas".