Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha publicado su
balance anual sobre la libertad de información correspondiente a 2014. En él, la presidenta de la organización en España, Malén Aznárez, habla de un "brutal y triste panorama" a escala global que ejemplifica con dos nombres propios: los del periodista estadounidense
James Foley, decapitado por el Estado Islámico, y el bloguero saudí
Raef Badawi, condenado a 10 años de cárcel por "insultar al islam" en su web. Hace unas semanas se veía a un representante de este país en la marcha de condena de presidentes y primeros ministros por el atentado contra
Charlie Hebdo en París.
España ocupa seis páginas en el balance anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Aunque el contador de profesionales asesinados o encarcelados quedó a cero –no se puede decir lo mismo, en distinta medida, de Siria, Brasil o China-, no figura como lugar amable para ejercer, con clara alusión a reformas del Gobierno de Mariano Rajoy que, ligadas o no directamente con la información, a juicio de RSF han mermado las garantías. Alude por ejemplo y en primer lugar a la Ley de Seguridad Ciudadana, que, recuerda, se ha apodado 'ley mordaza' y que, entre otras trabas, "prácticamente prohíbe fotografiar y grabar a la policía en las manifestaciones".
El documento se refiere también a la Ley de Transparencia, de la que destaca que "supuso una enorme decepción dadas sus limitaciones, comparada con las normas similares europeas, y la opacidad que todavía mantiene para algunos organismos públicos", y a la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, en especial a que quede sin efecto el concepto de 'justicia universal', que dio carpetazo al juicio contra los militares responsables de la muerte del cámara de Telecinco José Couso en Badgad en 2003.
Radio Televisión Española (RTVE) está presente en esta edición con las 1.500 firmas recabadas en octubre de su plantilla denunciando "la utilización partidista y progubernamental de los Servicios Informativos" y alertando de que "los niveles de manipulación y censura han hundido la credibilidad". Otro episodio recordado es la marcha atrás de El Jueves –por orden del grupo RBA- una vez había impreso alrededor de 60.000 ejemplares con una portada sobre Juan Carlos I poniendo sobre la cabeza de su hijo una "corona pestilente", recuerda el tomo. Siete dibujantes y colaboradores abandonaron abochornados la revista.
Los fotorreporteros habituales de Ceuta y Melilla también alzaron la voz en 2014 contra "las condiciones de las fuerzas de seguridad a la prensa al implantar un perímetro de un kilómetro de seguridad para el trabajo de los periodistas, lo que impide documentar la situación migratoria en la zona". En el lado positivo, Marc Marginedas, de El Periódico, Javier Espinosa, de El Mundo, y el freelance Ricardo García Vilanova fueron liberados de sus respectivos secuestros. La imagen de Espinosa abrazando a su hijo al bajar del avión en Madrid es una de las más bellas vistas el pasado año en el oficio.