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TRIBUNA

De vuelta de Semana Santa

jueves 09 de abril de 2015, 18:52h
Actualizado el: 04/09/2015 20:27h

Apenas hay tiempo de disfrutarla. Los días de asueto se diluyen; parecen de dieciocho o veinte horas. Se pasan en un santiamén. Y vuelta a la anormalidad, que la llaman normalidad o también rutina.

Además de los incordios propios del madrugar o de atenerse a un horario o de soportar jefes o clientes, el retorno comporta que los partidos políticos también regresan, y cuando hay unas macroelecciones convocadas, como ahora, lo hacen con más ahínco.

Ciertamente, tras la reforma de la Ley Electoral del 2011, se ha conseguido un mayor sosiego, pues los partidos políticos y los candidatos tienen prohibido, hasta que comience la campaña electoral allá por la segunda semana de mayo, llenar las calles de pasquines, pancartas o carteles varios, así como regalar pins o mecheros con sus logos o fotografías. Nuestras elecciones son, por fortuna, cada vez más sosas, más europeas y presuntamente mucho más baratas de lo que eran.

Pero las elecciones, éstas como todas, son a cara de perro pues ni más ni menos que hay que repartir el pastel. Y en las presentes ocurre que hay más comensales en la mesa dispuestos a zamparse una parte. Los mismos puestos pero más formaciones políticas a distribuirse el botín. Por un lado están los de siempre que desean repetir y, por otro, arreando fuerte, los nuevos, dispuestos a comerse hasta la guinda de la tarta. Bueno, y luego está Rosa Díez navegando en una nave orbital por la galaxia de la Inopia.

Los de siempre están temblando, sudando como pollos, temerosos de adelgazar tanto que habrían de bajar de la planta de adultos a la de jóvenes, de la talla 42 a la 30. Notan a los electores lejanos, incrédulos, distantes y hartos. Sienten que no resultan cercanos, simpáticos, creíbles y, por supuesto, no encuentran explicación a tamaña injusticia. Echan las culpas a la marca, que puede ser que ha quedado “demodé”, pero es cierto que han bajado mucho sus humos y ya titubean al dibujar el futuro. La soberbia siempre es muy mala consejera y aún más la autosuficiencia.

Para mayor inri ocurre lo de siempre, cuando las perspectivas son malas, todos son problemas y aparecen goteras, desconchones, escapes y rupturas dentro de las casas de estos partidos. Los bomberos no llegan a tiempo para apagar tanto incendio (intencionado), pues ya se sabe que no hay nada peor que el fuego amigo.

Los nuevos, que parecían hace pocos meses unos pardillos teenageris, están que se salen. A ellos todo les sonríe en este momento pues con pocos medios han conseguido plantarse en medio del campeonato para jugar el partido y robar a los de siempre una cuota importante de puntos. Son la cara simpática, amable, moderna, innovadora, repleta de mensajes que muchos querían empezar a oír. Y sobre todo están vírgenes en el arte de gobernar; están a estrenar. Pero los ciudadanos no les darán más de una oportunidad…

Los unos contra los otros “como dos gatos metidos en una bolsa que luchan por quedar libres y escapar” (Roberto Piglia. Blanco Nocturno).

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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