www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

el chivato

El teatro en tiempos de la Guerra de la Independencia (II)

lunes 26 de mayo de 2008, 20:44h
La combinación de la trama con personajes recargados y el truco emocional, junto a un contenido moralista, consiguió hacer del melodrama el género teatral preferido por el pueblo. Los primeros años del siglo XIX, a pesar de la imposición del teatro francés, durante el período de dominación, tanto el melodrama como el romanticismo, se inspiraban en hechos históricos.

Sin embargo, a partir de la década de los treinta, se produjo un cambio, influido por el teatro inglés, en las características y los elementos de ambos géneros y se comenzó a prestar atención a la vida del momento. El énfasis pasó del espectáculo y la emoción a la recreación de lo cercano y lo doméstico. Este cambio requería nuevas fórmulas, que abrirían el camino hacia la escenografía moderna. La idea de la caja escénica cobró fuerza; se mostraban tres paredes de un espacio para que el público observara la acción, a través de la “cuarta pared”.

Elementos y muebles reales desplazaron de la escena a los pintados. Los decorados dejaron de consistir en telones pintados y los actores aprendieron a interpretar como si estuvieran en el lugar sugerido, evitando hablarle al público. Se pusieron en práctica otros modos de expresión, en vez de asumir poses estereotipadas y recitar versos frente a los espectadores, los actores componían acciones realistas, adecuadas a la situación. Tanto el decorado como el vestuario exigía mayor esmero y, los autores, habían de aumentar los detalles realistas en sus libretos.
La influencia francesa que, a regañadientes, había hecho mella en algunos aspectos de la educación teatral de los madrileños, dotándoles de criterios selectivos, antes no utilizados, consiguió alterar, mejorándolas, las preferencias del público, apenas este se vio liberado de la opresión y de los “aburridos” espectáculos gabachos. La afluencia de público crecía, los recintos se llenaban y se produjo un importante cambio en la economía de los teatros. Así, los actores que formaban parte de una misma compañía, representando distintas obras a lo largo de una temporada (teatro de repertorio), empezaron a ser contratados individualmente para interpretar la misma obra tantas veces como el público siguiera eligiéndola.

Ya a mediados del siglo XIX el interés por lo realista y la preocupación por los problemas sociales, afianzó el naturalismo en el teatro. Los dramaturgos y actores, como los científicos, se pusieron a observar y a reflejar el mundo real. Se abandonó, casi definitivamente, la preocupación romántica por los valores espirituales. La figura más representativa del naturalismo en Francia –de nuevo la influencia francesa-, Émile Zola, comparaba el trabajo del autor teatral con el del médico que debe hacer aflorar la enfermedad para curarla. El teatro, por lo tanto, tenía que exhibir los problemas sociales.


¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios