EL ESCRITOR FALLECE A LOS 87 AÑOS
Reacciones: Gunter Grass, "un intelectual que puso el dedo en la llaga"
lunes 13 de abril de 2015, 16:57h
Actualizado el: 14/04/2015 18:22h
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha lamentado la muerte de Günter Grass, de quien ha destacado no solo su aportación a las letras universales, sino también su sinceridad, incluso a costa de generar controversia, al confesar su pertenencia a las SS nazis. El Premio Nobel de Literatura, ha recordado, se rodeó de polémica en 2007, tras la publicación de sus memorias, "Pelando la cebolla", en las que reconocía su controvertido pasado y cómo había sido seducido por la figura de Adolf Hitler.
"Aunque adquirió entonces un perfil controvertido, creo que ahora es también momento de reconocer el valor de su sinceridad, ya que se podría haber abstenido de contar esa parte de su biografía", ha señalado Wert, que ha insistido en resaltar el valor de la obra literaria del autor alemán.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, expresó su "profundo respeto" por la figura del escritor. Grass "ha marcado como pocos la historia de Alemania, desde el final de la guerra hasta hoy, con su compromiso personal, literario, político y social", indicó la jefa del Gobierno.
Grass, con reputación de escritor incómodo, mantuvo relaciones no siempre armoniosas con el espectro político de su país, especialmente con las filas conservadoras de la canciller, a la que llegó a calificar de "peligro" para el proyecto europeo por la línea de austeridad defendida por su gobierno ante la crisis económico.
Igualmente, el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, dijo que el fallecido escritor era "uno de los representantes más importantes de la literatura europea" y un "europeo convencido" y recalcó que "El tambor de hojalata", es una "de las obras del siglo" XX y un "hito en la literatura alemana de la postguerra".
Grass era, además, con su "implicación política y su intensa participación en los debates políticos y sociales, un tertuliano importante y controvertido más allá de Alemania", indicó. De este modo el escritor podía ser "duro" en sus argumentos y su voluntad de no rehuir abrir "dolorosas heridas" con sus afirmaciones, dijo Juncker. "Como europeo convencido, Günter Grass defendió siempre a los débiles y a los perdedores", recalcó el presidente de la CE, quien aseveró que en esta tarea el alemán, "con un punto de mira de largo plazo, reconoció de manera temprana algunos de los problemas actuales en Europa".
Del mismo modo, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, destacó que Grass dio forma a la literatura posterior a la II Guerra Mundial y destacó de él que no tuvo miedo a "intervenir" a través de su obra y "meter el dedo en la llaga".
Para Schulz, que antes de dedicarse a la política fue librero, "Grass era una persona que usaba sus escritos para intervenir. Fue incómodo para muchos porque les ponía delante de un espejo. Un intelectual que puso el dedo en la llaga". De destacar es también "su compromiso con la reconciliación con los vecinos del este".
Por otro lado, el reconocido escritor libanés Elias Jury afirmó que se pierde "una parte del espíritu humano y de la habilidad para comprender el mundo". "Fue un gran testigo de la condición humana y de la experiencia humana bajo el nazismo y describió el mundo con una nueva perspectiva. Es una gran pérdida para la literatura y para el mundo", dijo.
Aquí en España, la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, destacó que la obra de Günter Grass, reconocida y admirada internacionalmente, era "un ejemplo de calidad estética y de escritura comprometida con su tiempo". Sanjurjo recordó que el acta del jurado que concedió en 1999 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras a Grass, el primer autor no iberoamericano en lograrlo, destacaba su condición de ciudadano europeo que considera inseparables el arte y la moral.
Experto en agitar conciencias y en derribar tabúes, Günter Grass logró que la Fundación Príncipe de Asturias concediera en 1999, por primera vez en su historia, su galardón de las Letras a un autor en lengua no española. Hasta entonces el premio se había circunscrito al ámbito iberoamericano, pero la "excepcionalidad" de la trayectoria "cívica y humana" del escritor alemán, fallecido hoy, hizo que el jurado cambiara su criterio, una decisión con la que además se adelantó en tres meses a la concesión del Premio Nobel de Literatura.