El miedo es un sentimiento inherente al ser humano. Y el cambio es una constante en nuestras vidas. Son dos fuerzas, dos polos de atracción que, a modo de ángeles y demonios susurrándonos, nos inducen hacia la aventura o hacia la aceptación de nuestro presente.
Los partidos, y sus estrategas conocen a la perfección ambos sentimientos, y los utilizan en campaña. El Partido Popular ha optado por la bandera del miedo. Miedo a que el impulso económico frene, miedo a que sean las últimas elecciones en que podamos votar libremente, incluso miedo a convertirnos en Venezuela. El resto de partidos piden cambio. Es el momento para algunos, o es el momento de izquierdas para otros. Pero todos los partidos en competición esgrimen el mensaje del cambio, tan recurrente en todas las elecciones.
Tanto para el sentimiento del cambio como para el del miedo es necesario un enemigo que humanice todos los males que padecemos. Los argumentos y los temas elegidos por los diferentes partidos intentarán poner su visión de cambio o de miedo sobre la del resto. Quien consiga hacer prevalecer su mensaje sobre los otros sin duda tendrá gran parte de las elecciones ganadas.
Atracción o rechazo a los diferentes partidos podrían ser las fuerzas para medir cuál de ambos sentimientos se declara vencedor sobre el otro en cada uno de los votantes. Podemos y Ciudadanos gozan de la fuerza de la atracción, su mensaje de cambio ha vencido sobre el del miedo en algunos votantes que han optado por sus colores. Por contra, el Partido Popular es quien blande la bandera del miedo y observamos cómo su mensaje no ha conseguido conectar con sus electores, puesto que la fuerza de rechazo es la que se impone entre sus votantes. El PSOE consigue mantenerse, pero su mensaje de cambio no ha calado tanto como el de los nuevos partidos, por ello el PSOE cuenta con la fuerza de rechazo. Al igual que Izquierda Unida, que tampoco consigue que su mensaje sobre el tiempo de izquierda pueda sobreponerse a los mensajes de cambio de sus competidores directos.
Aún queda campaña para que los mensajes vayan calando en el imaginario colectivo. Estaremos atentos a los continuos sondeos y a los mensajes que nos vayan proporcionando los diferentes partidos para observar cuál de ellos penetra en la sociedad y consigue situarse por encima del resto.
José Luis Sanchís
Expresidente mundial de la Asociación de Consultores Políticos
Carles Salom Ribera
Consultor Político