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MIRADA ESCOLÁSTICA

El año de unificación de FE de las JONS

Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 05 de junio de 2015, 17:40h
Actualizado el: 06/05/2015 21:36h
Tras cinco semanas en el Penal de Ocaña, acusado de un complot contra la República, Ramiro Ledesma marchó en agosto de 1933 a San Sebastián, en donde se entrevistó con José Antonio Primo de Rivera gracias a la mediación de José María de Areilza. A José Antonio le secundaban Julio Ruiz de Alda y Alfonso García de Valdecasas. Ramiro Ledesma iba solo, sin
su Onésimo Redondo, refugiado a la sazón en Portugal. El siguiente diálogo constituye un centón-diálogo a través de los apuntes que escribieron los cinco participantes sobre dicha reunión.

Ramiro.- Aunque yo fui, sensu stricto, quien inició el sendero del nacionalismo sindicalista, a fin de que vuelva la antigua gloria imperial a España, no me importa compartir el liderazgo nacionalista contigo, José Antonio, y unir nuestras organizaciones. Aunque como una suma de instituciones o constructos políticos con fuerte identidad, y no como amalgama o mezcla. Las JONS tendrán siempre su personalidad infrangible.

Areilza.- Aquí lo menos importante es investigar la autoría de nuestros ideales, sino que esos grandes ideales, que ya podríamos rastrear en Donoso Cortés, estén representados en una sola formación política o coalición de nacionalismo español puro, manteniendo, eso sí, sus distintas personalidades.

Ramiro.- Nuestra coalición o lo que salga de este encuentro no puede tener el marbete de la Derecha liberal. Porque yo amo a España sin confundirla con los patrones. La derecha liberal suele confundir a la patria con el patrón. Las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista están porque la patria cuide a cada español igual desde un Estado Totalitario que garantice no sólo la Nación, sino el bienestar de los españoles por encima de la codicia burguesa. Todos los españoles somos iguales.

Alfonso García de Valdecasas ( tras dejar una gran copa de cognac en una mesita ).- Para eso queremos como tú conquistar el Estado, para salvar a la patria de los masones y el marxismo. Pero no entendemos el Estado como un fin en sí mismo, sino como un medio para potenciar todas las capacidades de cada español. Hay algo en lo que Falange sí tiene algo de liberal: en la defensa de cada ser humano en su originalidad, que ahí mismo quiso su Creador que tuviese.

Ramiro.- (displicente y categórico) Yo no bebo cognac francés, sino el vino peleón de Sayago, que también probó Bartolomé Torres Naharro y Juan del Encina. El ciudadano sin el estado es nadie. El único soberano es el Estado. La única función que tendrá el ciudadano español es la de servir a un Estado Totalitario que lo cuide y proteja. En este sentido entiendo la soberanía como Rousseau, de forma indivisible.

José Antonio.- (muy serio y digno, y hablando muy despacio, con los párpados caídos hasta ese momento). Discrepo contigo, Ramiro. Cada hombre está creado por Dios y tiene su propio destino en el marco de la comunidad nacional. Más aún, como el hombre muere y la patria permanece, es en el hombre en donde la fuerza benefactora del Estado debe centrarse. El hombre es lo que importa. El Estado es sólo un instrumento para hacer la verdadera Revolución Nacional entre nosotros y el valiente Ejército Español. Pero esta discrepancia debe ser resuelta después de vencer a nuestro común y terrible enemigo, que es esta República, tan rápidamente corrompida por masones, marxistas y el nacionalismo regionalista. Porque la república en sí, no es mala. Yo mismo me siento republicano, y recuerdo todavía el alborozo festivo con el que nació. ¡Teníamos tantas esperanzas en ella! Pero en seguida se ha despañolizado, se ha vendido a las ideas extranjeras. Lo que yo querría es españolizar la República, sencillamente. Exactamente eso sería la Revolución Nacional: Españolizar la República. Porque la Falange tiene una vocación republicana. El X Pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista en Moscú coincidió con el derrocamiento de la monarquía de Alfonso XIII, y a los ojos del Komintern, España se convirtió en uno de los cinco países de Europa, además de Alemania, Polonia, Hungría y Bulgaria, en los que la revolución debía ya ponerse en marcha. Y las cosas están claras. Organizaciones como la Asociación de Amigos de la URSS, creada este mismo año en abril, cuenta entre sus miembros con dirigentes socialistas de la talla de Juan Luis Jiménez Asúa y Juan Negrín. En sólo tres meses esta Asociación prosoviética ya tiene siete mil afiliados. Repito, la cosa está clara. Estamos aquí, Ramiro, para coaligarnos con tu Movimiento, para poder configurar un solo Movimiento que salve a España de la traición de las izquierdas y la codicia de las derechas. Nuestra antropología es distinta, ciertamente; yo soy creyente y tú no. Pero esta cuestión, siendo esencial para ti y para mí como personas concretas, es en este momento irrelevante para la acción política que hoy necesita España. Sí, quizás yo sea liberal en ese sentido de centrarme fundamentalmente en los hombres que componen la Nación.

Ramiro.- No tan irrelevante, admirado José Antonio. Tu mentalidad es antigua, obsoleta, aunque reconozco que nacida de una raíz noble e inveterada de España. Porque yo soy cerradamente antiliberal. Mi Revolución quiere fundarse en la Juventud que rompa con el pasado, por eso no quiero que participe en ella los nacidos antes de 1900.

Julio Ruiz de Alda.- ¿Así que me dejas a mí fuera de la Revolución Nacional porque nací antes de 1900? Ello es una sandez. La verdadera Juventud política nace de la pasión por transformar la realidad, y convertir en justo lo que es injusto, nace de la sensibilidad contra el mal y la convicción espontánea de dónde está el bien, y no de la fuerza física y del vigor natural. Mientras haya curiosidad intelectual y sensibilidad efectiva por los demás hay juventud. Yo conozco miles de jóvenes decrépitos, además.

José Antonio.- Creo, Ramiro, que Julio tiene razón. La juventud es un estado metafísico, más que temporal. Además aquí de lo que se trata es de sumar españoles, y no de restar. Nuestras organizaciones son movimientos juveniles, ciertamente, pero sobre todo constituirán un Movimiento Cultural que transformará a España. De hecho, la salvará.

Ramiro.- ¿Un Movimiento Cultural?

José Antonio.- Sí, Ramiro. Al menos Falange Española es ante todo un movimiento cultural, aunque en estos momentos pueda organizarse en escuadras guerreras. Los mejores intelectuales de esta hora gravísima son de Falange. Nos vanagloriamos hoy en España de ser la vanguardia cultural, que obviamente la ha perdido la izquierda ante nuestra erupción en el panorama nacional.

José María de Areilza.- Daos cuenta que nos enfrentamos ante una hora gravísima, como dice José Antonio. Este Alzamiento Nacional que estamos preparando tan meticulosamente puede no acabar teniendo la forma clásica de Pronunciamiento. Podemos abrir una guerra civil que genere una gran mortandad entre españoles tanto buenos como malos. Porque ser bueno o malo no está regido por ser de derechas o de izquierdas. ¿Qué nos justificará ante la Historia además de la salvación de España, que ya es mucho?

José Antonio.- Nuestra sangre. Porque estoy seguro de que personas como Ramiro, Onésimo, Julio, José María, Alfonso o yo mismo, seremos la primera sangre que se derrame en primera línea. Debe ser nuestro sacrificio personal quien purifique el mal de la contienda. Sólo siendo nosotros mismos Hostia consagrada a España podemos justificar nuestro Alzamiento.

Sólo Areilza se salvaría de la profecía de José Antonio. El Ministro de Justicia durante la Guerra, Juan García Oliver, se encargaría de ello en tres casos, condenándolos a muerte en un rápido sumario tocado de la más sólida apariencia jurídica. Funcionarios como Federico Enjuto Ferrán, Vidal Gil Tirado, Tomás López Zafra y Mariano Sánchez Roca también colaboraron lo más que pudieron en que se cumpliese la profecía. Es a lo que se expone todo aquél que rompe las reglas de juego de la Democracia, por nobles que sean los principios que quiera defender o salvar. Es el método de tomar las decisiones un pueblo lo verdaderamente sagrado.

Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín

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